Samuel Campos entró en la cocina de su casa, vió a su mujer lavando los platos del almuerzo que habían tomado juntos, poco tiempo antes.
Se acercó a ella y la ayudó con su tarea:
-¿Alguna vez te he dicho lo preciosa que estás con este vestido azul?
-Cada vez que me lo pongo, querido.
-Entonces no tengo de que preocuparme.
-Pero aun así pareces disgustado con algo.
-He tenido problemas con el trabajo.
-¿Y eso? Siempre has sido un genio Samuel.
-Gracias Olivia, pero últimamente no estoy tan seguro de ello.
Samuel dejó de lavar los platos con su esposa y se sentó en el sofá del salón.
Su mujer lo acompañó y se sentó a su lado, dándole la mano.
-¿Qué pasa Samuel?
-Creía que había conseguido algo extraordinario, el trabajo de mi vida y así es, pero a mis clientes no parece serles suficiente.
-Cariño, lo que te hace un excepcional ciéntifico no es tu brillatez intelectual, que por supuesto la tienes, sino tu imaginación, tu determinación a no rendirte hasta que hayas conseguido lo que te propones, estoy segura de que encontrarás una solución, siempre lo haces.
-Olivia, siempre pensé que un gran hombre nunca podría serlo sin el apoyo de una gran mujer a su lado, ahora estoy seguro de ello.
Samuel y Olivia se besaron tal y como lo hacían cuando eran novios, y después de aquello, ella salió a la calle porque era su hora de ir al gimnasio.
Él en cambio se quedó en su sala de estar leyendo un libro, pensando si Tomás habría ganado el campeonato de ajedrez, mientras tanto.
El timbre de la puerta le sacó de su ensimismamiento, se levantó y abrió la puerta:
-¿Señor Campos?
-Si, ¿Qué quieren?
-Somos el agente Gómez y el agente Serrano, de la policía nacional, me temo que tenemos malas noticias.
Samuel al ver sus placas, señaló hacia su casa y los agentes entraron y se sentaron en el sofá de la sala de estar, Samuel después de ofrecerles de beber, cosa que rechazaron, se sentó también en un sillón enfrente de ellos.
-Señor Campos, nos resulta muy dificil decirle esto pero.... Ha habido un ataque terrorista en nuestro país.
-Vaya, es horrible ¿Pero qué tiene eso que ver conmigo?
-Lo cierto señor, es que el atentado ocurrió en una cafetería cerca de aquí, en una ciudad de esta Comunidad Autónoma, justo cuando un equipo de ajedrez estaba celebrando su victoria en el campeonato nacional.
-Espere, ¿Me está diciendo que.....?
-Sí señor, su hijo Tomás Campos fue identificado como una de las víctimas mortales del incidente, queríamos informarle antes de que la noticia se retransmita en los medios.
A Samuel se le vino el mundo abajo, se levantó del sillón y empezó a dar vueltas por toda la habitación.
-Si podemos hacer algo más por usted no dude en........
-¡LÁRGUENSE DE MI CASA, YA!
Los agentes accedieron y salieron por la puerta, Samuel se dirigió a la cocina con la cara pálida, incapaz de pensar en nada, incluso sin sentir la sangre recorriendo sus arterias, vió la pila de platos en el fregadero y empezó a lanzarlos y a destrozarlos todos contra las paredes de la cocina, y con cada plato roto, sus lágrimas hiban haciéndonse más profundas.
El avatar de Tomás estaba sentado en el suelo de la Biblioteca, muerto de miedo y temblando de frío.
Giró su cabeza y vió a su padre entrar en la Biblioteca.
-¿Papá, qué ha pasado? He sentido como un estruendo y ahora estoy muerto de miedo.
Samuel, nada más ver al avatar de su hijo echó a llorar, y se tumbó sobre su regazo para que sus lágrimas se enjuagaran en sus rodillas.
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