Olivia regresó a su casa, Samuel la había llamado 20 veces suplicándole que volviera a casa, que tenía una sorpresa.
Fue hasta la habitación de Tomás y vio a su marido inclinado sobre un niño, que dormía en la cama de su hijo.
-Samuel ¿Quién es ese niño?
-Es nuestro Tomás querida, he conseguido recuperar a nuestro hijo.
Olivia no podía creerselo, ese chaval era completamente distinto a Tomás.
-No te entiendo.
-¿Recuerdas al Tomás que te enseñé en aquel monitor?
-Por supuesto.
-Pues era una copia exacta de nuestro hijo, prácticamente son la misma persona y he conseguido introducir su mente en el cuerpo de este chico.
-¿Cómo lo has hecho?
-Tranquila, estaba muerto, recuperé su cuerpo del depósito, pero ahora es nuestro Tomás.
Olivia se sentó en el borde de la cama y vio como aquel chico abría sus ojos verdes y decía:
-¿Mamá?
-¡Sí, oh mi pequeño, mi pequeño!
Samuel separó los brazos de su mujer de Tomás, y se la llevó afuera de la habitación.
-Amor mío, ahora Tomás no conserva ningún recuerdo de lo ocurrido, ni siquiera sobre el campeonato de ajedrez.
-Es mejor así Samuel, empezaremos de 0 con el.
-Olivia, he conseguido que incineraran los restos que quedaban de Tomás bajo el más absoluto secreto, ahora todo ya ha terminado.
Olivia abrazó a su marido y volvió a la habitación de su hijo, y lo estuvo abrazando y acariciando durante el resto del día, embriagada por la felicidad.
sábado
Capitulo 45-Vuelta al Negocio
Adrián regresó al día siguiente al laboratorio, quería disculparse por su comportamiento en la noche anterior, con Samuel.
Su jefe estaba sentado, mirando fijamente al monitor conectado con Terra Ferma.
-¡Ah, Adrián, acérquese, mire ésto!
Adrián se acercó al monitor y vio que Terra Ferma poseía una inmensa extensión de terreno, se extendía a una escala de miles de kilómetros.
-¿Cómo lo ha conseguido?
-No ha sido fácil, pero he podido introducir en el programa una conciencia biológica, que le permitirá expandirse ilimitádamente.
-Pero, ¿Dónde la ha encontrado?
-Será mejor que no te lo diga todo Adrián, podrías convertirte en el futuro en un informador y acabar muerto, arrojado por un puente.
Adrián dejó ese tema a parte, al fin y al cabo, había venido a disculparse.
-Llame de nuevo a nuestro amigos militares, dígales que hemos solucionado todos los problemas de Terra Ferma.
-De acuerdo jefe.
-Y una última cosa, quiero que elimines por completo la Zona Zero de almacenamiento de avatares, el avatar del usuario se destruirá cuando éste se desconecte, y se volverá a crear cada vez que vuelva a entrar en Terra Ferma.
-¿Puedo preguntarle por qué señor?
-Porque una persona que ha muerto, puede conservar su avatar en el programa, y éste es una copia idéntica del individuo real, y sobrevivirá aunque su dueño ya no exista.
No quiero que haya fantasmas en Terra Ferma, puede ser muy peligroso.
-Comprendo señor, considere la Zona Zero eliminada.
-Siento lo que le dije Adrián, siempre ha sido un ayudante más que ejemplar.
-Acepto sus disculpas.
Samuel sonrió y abrazó a Adrián, luego salió de su laboratorio y volvió a su hogar.
Su jefe estaba sentado, mirando fijamente al monitor conectado con Terra Ferma.
-¡Ah, Adrián, acérquese, mire ésto!
Adrián se acercó al monitor y vio que Terra Ferma poseía una inmensa extensión de terreno, se extendía a una escala de miles de kilómetros.
-¿Cómo lo ha conseguido?
-No ha sido fácil, pero he podido introducir en el programa una conciencia biológica, que le permitirá expandirse ilimitádamente.
-Pero, ¿Dónde la ha encontrado?
-Será mejor que no te lo diga todo Adrián, podrías convertirte en el futuro en un informador y acabar muerto, arrojado por un puente.
Adrián dejó ese tema a parte, al fin y al cabo, había venido a disculparse.
-Llame de nuevo a nuestro amigos militares, dígales que hemos solucionado todos los problemas de Terra Ferma.
-De acuerdo jefe.
-Y una última cosa, quiero que elimines por completo la Zona Zero de almacenamiento de avatares, el avatar del usuario se destruirá cuando éste se desconecte, y se volverá a crear cada vez que vuelva a entrar en Terra Ferma.
-¿Puedo preguntarle por qué señor?
-Porque una persona que ha muerto, puede conservar su avatar en el programa, y éste es una copia idéntica del individuo real, y sobrevivirá aunque su dueño ya no exista.
No quiero que haya fantasmas en Terra Ferma, puede ser muy peligroso.
-Comprendo señor, considere la Zona Zero eliminada.
-Siento lo que le dije Adrián, siempre ha sido un ayudante más que ejemplar.
-Acepto sus disculpas.
Samuel sonrió y abrazó a Adrián, luego salió de su laboratorio y volvió a su hogar.
Capitulo 44-El Demiurgo
Samuel entró en su laboratorio y recostó al niño en el sillón donde estaba colocada la lámpara, cogió unas jeringuillas llenas de drogras estimulantes y las inyectó en el brazo del chaval.
Éste se despertó de inmedato,sólo para ver como unas luces verdes y rojas le caían sobre sus ojos.
De repente el niño se encontró en medio de una Biblioteca, muerto de miedo, entonces escuchó un sonido en su espalda, se dio la vuelta y salió corriendo hacia un hombre con una bata blanca, que le miraba fijamente.
Antes de que pudiera alcanzarlo, el hombre le encerró en la Biblioteca deslizando una valla negra entre los 2.
El niño se agarró a ella con fuerza, mientras forcejeaba para conseguir abrirla, pero no pudo.
-¿Quién es usted? ¿Y mi madre? ¿Por qué no me deja salir?
-Lo siento, pero tienes que quedarte aquí, no existe otra forma.
-¿Otra forma para qué?
-Para que pueda recuperar a mi hijo.
El niño observó que aquel hombre le estaba cogiendo de la mano a otro niño de su edad, era rubio de ojos azules.
-¡Pero no puede dejarme aquí!
¡Tengo que volver a mi casa, mi hermana me está esperando!
-Lo siento mucho, de verdad.
-Pero, ¿Por qué?
-Porque sólo aquellos que se arriesguen a ir demasiado lejos, podrán saber lo lejos que pueden llegar.
-Éscucheme señor, le prometo que algún día encontraré la forma de salir de aquí, escaparé y usted no podrá hacer nada para detenerme.
Samuel, cogiendo de la mano a Tomás, se dio la vuelta y se dirigió al mundo real, mientras aquel niño gritaba en vano:
-¡NO PODRAS RETENERME AQUÍ SIEMPRE!
¡ALGÚN DÍA SALDRÉ DE ESTE LUGAR!
Éste se despertó de inmedato,sólo para ver como unas luces verdes y rojas le caían sobre sus ojos.
De repente el niño se encontró en medio de una Biblioteca, muerto de miedo, entonces escuchó un sonido en su espalda, se dio la vuelta y salió corriendo hacia un hombre con una bata blanca, que le miraba fijamente.
Antes de que pudiera alcanzarlo, el hombre le encerró en la Biblioteca deslizando una valla negra entre los 2.
El niño se agarró a ella con fuerza, mientras forcejeaba para conseguir abrirla, pero no pudo.
-¿Quién es usted? ¿Y mi madre? ¿Por qué no me deja salir?
-Lo siento, pero tienes que quedarte aquí, no existe otra forma.
-¿Otra forma para qué?
-Para que pueda recuperar a mi hijo.
El niño observó que aquel hombre le estaba cogiendo de la mano a otro niño de su edad, era rubio de ojos azules.
-¡Pero no puede dejarme aquí!
¡Tengo que volver a mi casa, mi hermana me está esperando!
-Lo siento mucho, de verdad.
-Pero, ¿Por qué?
-Porque sólo aquellos que se arriesguen a ir demasiado lejos, podrán saber lo lejos que pueden llegar.
-Éscucheme señor, le prometo que algún día encontraré la forma de salir de aquí, escaparé y usted no podrá hacer nada para detenerme.
Samuel, cogiendo de la mano a Tomás, se dio la vuelta y se dirigió al mundo real, mientras aquel niño gritaba en vano:
-¡NO PODRAS RETENERME AQUÍ SIEMPRE!
¡ALGÚN DÍA SALDRÉ DE ESTE LUGAR!
Capitulo 43-Esperanza
Samuel aparcó su coche en el borde del puente, hace poco tiempo estaba probando todas las posibilidades para recuperar el alma de Tomás, pero ninguna era factible, su ayudante tenía razón, simplemente era imposible.
Se apoyó en el volante y empezó a llorar, por la ausencia de esperanza.
Luego salió del coche, caminó por la parte peatonal del puente y se subió a la barandilla, listo para tirarse al vacío.
Estaba peor que nunca, el dolor que sentía era insoportable y constante, nunca se acabaría, era su única salida.
Miró al cielo y dijo:
-Perdóname.
En ese momento, se escuchó un estruendo, un ruido que evitó que Samuel saltase, acababa de producirse un accidente de tráfico a sus espaldas, un coche había derrapado y volcado en medio del puente, ahora estaba en llamas.
Samuel bajó de la barandilla y se acercó al lugar del siniestro, listo para ayudar.
Había dos personas en ese coche, una mujer y un niño pequeño.
Samuel sólo pudo rescatar al niño, pero la mujer quedó atrapada entre los hierros, estaba ya muerta, no había nada que hacer.
Samuel recogió al niño en sus brazos y lo recostó en los asientos traseros de su coche.
Lo miró fijamente, respiraba con dificultad pero vivía, le asombró su pelo negro y sus ojos verdes, esa criatura le recordaba a Tomás, tenía su misma edad.
Al mirarlo se le ocurrió una idea, una idea parecida a la que había discutido antes con su ayudante, pero distinta, ésta era posible.
Nunca pudo imaginar las consecuencias que traería el acto que estaba a punto de realizar, en el futuro.
Amarró el cuerpo del niño a los asientos de su coche con los cinturones, cerró la puerta y llamó a una ambulancia.
Nada más colgar, montó en su coche y se dirigió rumbo a su laboratorio.
Se apoyó en el volante y empezó a llorar, por la ausencia de esperanza.
Luego salió del coche, caminó por la parte peatonal del puente y se subió a la barandilla, listo para tirarse al vacío.
Estaba peor que nunca, el dolor que sentía era insoportable y constante, nunca se acabaría, era su única salida.
Miró al cielo y dijo:
-Perdóname.
En ese momento, se escuchó un estruendo, un ruido que evitó que Samuel saltase, acababa de producirse un accidente de tráfico a sus espaldas, un coche había derrapado y volcado en medio del puente, ahora estaba en llamas.
Samuel bajó de la barandilla y se acercó al lugar del siniestro, listo para ayudar.
Había dos personas en ese coche, una mujer y un niño pequeño.
Samuel sólo pudo rescatar al niño, pero la mujer quedó atrapada entre los hierros, estaba ya muerta, no había nada que hacer.
Samuel recogió al niño en sus brazos y lo recostó en los asientos traseros de su coche.
Lo miró fijamente, respiraba con dificultad pero vivía, le asombró su pelo negro y sus ojos verdes, esa criatura le recordaba a Tomás, tenía su misma edad.
Al mirarlo se le ocurrió una idea, una idea parecida a la que había discutido antes con su ayudante, pero distinta, ésta era posible.
Nunca pudo imaginar las consecuencias que traería el acto que estaba a punto de realizar, en el futuro.
Amarró el cuerpo del niño a los asientos de su coche con los cinturones, cerró la puerta y llamó a una ambulancia.
Nada más colgar, montó en su coche y se dirigió rumbo a su laboratorio.
Capitulo 42-Límites
Samuel se sentó en su silla preferida del laboratorio, donde empezó a estudiar compulsivamente miles de papeles durante horas.
La puerta del laboratorio se abrió y entró el ayudante de Samuel.
-Jefe no debería estar aquí, vuelva a casa con su mujer.
-Casi lo he conseguido Adrián, ¡Creo que ya lo tengo!
-¿De qué está hablando señor?
-Todos somos energía hijo, estamos compuestos de átomos, y cada átomo en su mayor parte está compuesto de energía, una energía que une sus componentes y da forma a la materia del universo.
Como bien sabrá la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma.
Por lo que cuando un ser vivo muere, únicamente su cuerpo deja de existir, pero su conciencia, su alma, la energía que le da vida no desaparece, si no que va hacia otro lugar desconocido.
Así que se puede encontrar una forma de recuperarla, de traer de vuelta a alguien que ha muerto.
He sintetizado un compuesto solubre en líquidos, que funciona como un electroimán que puede captar y atraer esa energía.
-¿Está hablando de un imán captura-almas?
-Sí, creo que dije eso.
El ayudante de Samuel acompañó a su jefe al otro lado del laboratorio.
-He traído de mi casa el cepillo de dientes de mi hijo, puede que con su ADN pueda captar la energía única de su conciencia, identificarla y traerla de vuelta.
Pero para que pueda sobrevivir tengo que encontrar un huésped biológico, animal para ser más exacto, con un cerebro lo más parecido al del Homo Sapiens Sapiens, para que la conciencia de mi hijo se transfiera a su nuevo cuerpo sin ningún problema.
-Jefe lo que dice es una locura, y aunque fuera posible, no tenemos la tecnología posible para llevarlo a cabo.
Samuel miró a su ayudante con cara de odio, no porque dijera estupideces, si no porque tenía razón.
-Sólo aquellos que se atrevan a ir demasiado lejos, podrán saber lo lejos que pueden llegar.
-Jefe no se trata sólo de los medios, también de la ética, la ciencia no puede realizarse sin un sentido ético, esto no está bien, no tenemos ni idea de las implicaciones ni de las consecuencias que pueden aparecer en el futuro si ahora usted, resucita a su hijo.
No nos corresponde a nosotros modificar los procesos naturales del universo a nuestro beneficio, hay cosas en las que no debemos interferir, hay cosas que le pertenecen a Dios.
Samuel miró a Adrián con cara de desprecio mientras recogía su papeleo y le replicó:
-Siempre le consideré a usted como un científico, no como a un predicador religioso.
-Samuel, no...
-Cállese, ha terminado por hoy, puede irse.
Y justo cuando su ayudante estaba a punto de salir por la puerta, éste lo miró a los ojos con miedo, momento que aprovechó Samuel para decirle:
-¡Y sólo hay un lugar para un Dios en este laboratorio y no es para el suyo!
Adrián con lágrimas en los ojos, salió del laboratorio.
La puerta del laboratorio se abrió y entró el ayudante de Samuel.
-Jefe no debería estar aquí, vuelva a casa con su mujer.
-Casi lo he conseguido Adrián, ¡Creo que ya lo tengo!
-¿De qué está hablando señor?
-Todos somos energía hijo, estamos compuestos de átomos, y cada átomo en su mayor parte está compuesto de energía, una energía que une sus componentes y da forma a la materia del universo.
Como bien sabrá la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma.
Por lo que cuando un ser vivo muere, únicamente su cuerpo deja de existir, pero su conciencia, su alma, la energía que le da vida no desaparece, si no que va hacia otro lugar desconocido.
Así que se puede encontrar una forma de recuperarla, de traer de vuelta a alguien que ha muerto.
He sintetizado un compuesto solubre en líquidos, que funciona como un electroimán que puede captar y atraer esa energía.
-¿Está hablando de un imán captura-almas?
-Sí, creo que dije eso.
El ayudante de Samuel acompañó a su jefe al otro lado del laboratorio.
-He traído de mi casa el cepillo de dientes de mi hijo, puede que con su ADN pueda captar la energía única de su conciencia, identificarla y traerla de vuelta.
Pero para que pueda sobrevivir tengo que encontrar un huésped biológico, animal para ser más exacto, con un cerebro lo más parecido al del Homo Sapiens Sapiens, para que la conciencia de mi hijo se transfiera a su nuevo cuerpo sin ningún problema.
-Jefe lo que dice es una locura, y aunque fuera posible, no tenemos la tecnología posible para llevarlo a cabo.
Samuel miró a su ayudante con cara de odio, no porque dijera estupideces, si no porque tenía razón.
-Sólo aquellos que se atrevan a ir demasiado lejos, podrán saber lo lejos que pueden llegar.
-Jefe no se trata sólo de los medios, también de la ética, la ciencia no puede realizarse sin un sentido ético, esto no está bien, no tenemos ni idea de las implicaciones ni de las consecuencias que pueden aparecer en el futuro si ahora usted, resucita a su hijo.
No nos corresponde a nosotros modificar los procesos naturales del universo a nuestro beneficio, hay cosas en las que no debemos interferir, hay cosas que le pertenecen a Dios.
Samuel miró a Adrián con cara de desprecio mientras recogía su papeleo y le replicó:
-Siempre le consideré a usted como un científico, no como a un predicador religioso.
-Samuel, no...
-Cállese, ha terminado por hoy, puede irse.
Y justo cuando su ayudante estaba a punto de salir por la puerta, éste lo miró a los ojos con miedo, momento que aprovechó Samuel para decirle:
-¡Y sólo hay un lugar para un Dios en este laboratorio y no es para el suyo!
Adrián con lágrimas en los ojos, salió del laboratorio.
Capitulo 41-Seguir Adelante
Samuel y Olivia entraron en su hogar, mucho más vacío, triste y oscuro desde que su hijo ya no estaba.
Acababan de regresar del funeral de Tomás, el momento más duro de sus vidas, al que apenas habían podido soportar.
Se sentaron en la cama de Tomás, mirando sus viejos juguetes:
-No es justo Samuel, Tomás no.......
-Lo se, no merecía morir.
-Cada vez que pienso en la última vez que lo ví, simplemente no puedo recordar de que hablamos.
-Relájate mi amor, con el tiempo podrás recordar.
-¿Estás seguro?
-Quiero creerlo, pero lo que en realidad siento cada segundo desde que murió es....
Su mujer le interrumpió:
-Es como un agujero que se traga tu amor, tu compasión, tu felicidad, y en cambio sólo te deja sentir miedo, rabia y remordimientos.
En ese momento Samuel continuó con su idea:
-Que cada vez se hace más grande, rezas para que pare, para que todo se pare, para que la locura de este mundo, se pare.
Pero no lo hace, no lo hace.
-Samuel ¿Creés que era felíz?
-Sí lo era, le dimos todo lo que teníamos, todo nuestro amor, no pudimos darle una vida mejor de la que ya tenía.
-Pero era un niño muy solitario, estaba siempre en casa, rara vez lo llevábamos al colegio, prácticamente sus únicos amigos eran sus compañeros del equipo de ajedrez.
-Estaba siempre enfermo Olivia, puede que fuéramos demasiado protectores con él, pero no podríamos haberlo amado más, es imposible.
Olivia no paraba de llorar, no sólo por su dolor, si no también por el que su marido expresaba al hablar de Tomás.
Se levantó de la cama, besó la frente de Samuel y se fue a su cuarto.
Varias horas después una caricia en la mejilla despertó a Olivia de su sueño.
-Samuel, ¿Qué haces despierto a estas horas?
Y ¿Por qué tus manos están heladas y llevas tu abrigo puesto?
Samuel tan sólo cogió su mano y con delicadeza la levantó de la cama y la guió hasta el salón.
Ella se sentó en el sofá donde pudo ver un monitor de ordenador, sobre un carrito con ruedas.
Su marido estaba inclinado ante él, claramente encendiéndolo.
Una imagen apareció en la pantalla, el interior de una Biblioteca con el avatar de Tomás sentado en un escritorio, leyendo un libro.
Olivia sintió la presión del amor ahogando su pecho, inundando sus hojos, se levantó del sofá y se acercó a la pantalla:
-¿Qué es esto, qué significa?
No lo entiendo.
-Ésto es en lo que he estado trabajando Olivia, un mundo virtual basado en los sueños de las personas, el día anterior a que muriera, lo registré en el programa para que pudiera leer conmigo sus libros favoritos.
-¿Por qué no me dijiste nada?
-Tenía pensado hacerlo, pero luego todo pasó y......
Samuel se dió cuenta de que su mujer no le escuchaba, estaba absorta mirando los cabellos rubios de Tomás, idénticos a los suyos, a sus manos sujetando un libro, a su pequeño perdido.
Entonces Samuel apagó el monitor y la imagen de Tomás desapareció de la pantalla.
Olivia al ver esto se desesperó, se volvió hacia su marido y empezó a suplicarle:
-No, no, no, no, ¡Enciéndelo otra vez! ¡Quiéro verle otra vez!
¡QUIERO VERLE OTRA VEZ!
-Olivia, te he enseñado ésto porque quiero que sepas que existe un lugar, en el que una parte de él, una parte de su conciencia, de su alma, no se ha perdido, que hay un lugar en el que crecerá, vivirá y podrá ser feliz.
Sólo que no será aquí, con nosotros, y debemos aceptar eso, debemos pasar página.
Olivia miró a los ojos de su marido, aunque sus instintos le decían lo contrario, sabía que Samuel tenía razón, debía dejarlo ir.
Samuel vió como su mujer, sin pronunciar palabra, volvió a su cuarto, dejándolo solo en el salón.
Acababan de regresar del funeral de Tomás, el momento más duro de sus vidas, al que apenas habían podido soportar.
Se sentaron en la cama de Tomás, mirando sus viejos juguetes:
-No es justo Samuel, Tomás no.......
-Lo se, no merecía morir.
-Cada vez que pienso en la última vez que lo ví, simplemente no puedo recordar de que hablamos.
-Relájate mi amor, con el tiempo podrás recordar.
-¿Estás seguro?
-Quiero creerlo, pero lo que en realidad siento cada segundo desde que murió es....
Su mujer le interrumpió:
-Es como un agujero que se traga tu amor, tu compasión, tu felicidad, y en cambio sólo te deja sentir miedo, rabia y remordimientos.
En ese momento Samuel continuó con su idea:
-Que cada vez se hace más grande, rezas para que pare, para que todo se pare, para que la locura de este mundo, se pare.
Pero no lo hace, no lo hace.
-Samuel ¿Creés que era felíz?
-Sí lo era, le dimos todo lo que teníamos, todo nuestro amor, no pudimos darle una vida mejor de la que ya tenía.
-Pero era un niño muy solitario, estaba siempre en casa, rara vez lo llevábamos al colegio, prácticamente sus únicos amigos eran sus compañeros del equipo de ajedrez.
-Estaba siempre enfermo Olivia, puede que fuéramos demasiado protectores con él, pero no podríamos haberlo amado más, es imposible.
Olivia no paraba de llorar, no sólo por su dolor, si no también por el que su marido expresaba al hablar de Tomás.
Se levantó de la cama, besó la frente de Samuel y se fue a su cuarto.
Varias horas después una caricia en la mejilla despertó a Olivia de su sueño.
-Samuel, ¿Qué haces despierto a estas horas?
Y ¿Por qué tus manos están heladas y llevas tu abrigo puesto?
Samuel tan sólo cogió su mano y con delicadeza la levantó de la cama y la guió hasta el salón.
Ella se sentó en el sofá donde pudo ver un monitor de ordenador, sobre un carrito con ruedas.
Su marido estaba inclinado ante él, claramente encendiéndolo.
Una imagen apareció en la pantalla, el interior de una Biblioteca con el avatar de Tomás sentado en un escritorio, leyendo un libro.
Olivia sintió la presión del amor ahogando su pecho, inundando sus hojos, se levantó del sofá y se acercó a la pantalla:
-¿Qué es esto, qué significa?
No lo entiendo.
-Ésto es en lo que he estado trabajando Olivia, un mundo virtual basado en los sueños de las personas, el día anterior a que muriera, lo registré en el programa para que pudiera leer conmigo sus libros favoritos.
-¿Por qué no me dijiste nada?
-Tenía pensado hacerlo, pero luego todo pasó y......
Samuel se dió cuenta de que su mujer no le escuchaba, estaba absorta mirando los cabellos rubios de Tomás, idénticos a los suyos, a sus manos sujetando un libro, a su pequeño perdido.
Entonces Samuel apagó el monitor y la imagen de Tomás desapareció de la pantalla.
Olivia al ver esto se desesperó, se volvió hacia su marido y empezó a suplicarle:
-No, no, no, no, ¡Enciéndelo otra vez! ¡Quiéro verle otra vez!
¡QUIERO VERLE OTRA VEZ!
-Olivia, te he enseñado ésto porque quiero que sepas que existe un lugar, en el que una parte de él, una parte de su conciencia, de su alma, no se ha perdido, que hay un lugar en el que crecerá, vivirá y podrá ser feliz.
Sólo que no será aquí, con nosotros, y debemos aceptar eso, debemos pasar página.
Olivia miró a los ojos de su marido, aunque sus instintos le decían lo contrario, sabía que Samuel tenía razón, debía dejarlo ir.
Samuel vió como su mujer, sin pronunciar palabra, volvió a su cuarto, dejándolo solo en el salón.
Capitulo 40-Malas Noticias
Samuel Campos entró en la cocina de su casa, vió a su mujer lavando los platos del almuerzo que habían tomado juntos, poco tiempo antes.
Se acercó a ella y la ayudó con su tarea:
-¿Alguna vez te he dicho lo preciosa que estás con este vestido azul?
-Cada vez que me lo pongo, querido.
-Entonces no tengo de que preocuparme.
-Pero aun así pareces disgustado con algo.
-He tenido problemas con el trabajo.
-¿Y eso? Siempre has sido un genio Samuel.
-Gracias Olivia, pero últimamente no estoy tan seguro de ello.
Samuel dejó de lavar los platos con su esposa y se sentó en el sofá del salón.
Su mujer lo acompañó y se sentó a su lado, dándole la mano.
-¿Qué pasa Samuel?
-Creía que había conseguido algo extraordinario, el trabajo de mi vida y así es, pero a mis clientes no parece serles suficiente.
-Cariño, lo que te hace un excepcional ciéntifico no es tu brillatez intelectual, que por supuesto la tienes, sino tu imaginación, tu determinación a no rendirte hasta que hayas conseguido lo que te propones, estoy segura de que encontrarás una solución, siempre lo haces.
-Olivia, siempre pensé que un gran hombre nunca podría serlo sin el apoyo de una gran mujer a su lado, ahora estoy seguro de ello.
Samuel y Olivia se besaron tal y como lo hacían cuando eran novios, y después de aquello, ella salió a la calle porque era su hora de ir al gimnasio.
Él en cambio se quedó en su sala de estar leyendo un libro, pensando si Tomás habría ganado el campeonato de ajedrez, mientras tanto.
El timbre de la puerta le sacó de su ensimismamiento, se levantó y abrió la puerta:
-¿Señor Campos?
-Si, ¿Qué quieren?
-Somos el agente Gómez y el agente Serrano, de la policía nacional, me temo que tenemos malas noticias.
Samuel al ver sus placas, señaló hacia su casa y los agentes entraron y se sentaron en el sofá de la sala de estar, Samuel después de ofrecerles de beber, cosa que rechazaron, se sentó también en un sillón enfrente de ellos.
-Señor Campos, nos resulta muy dificil decirle esto pero.... Ha habido un ataque terrorista en nuestro país.
-Vaya, es horrible ¿Pero qué tiene eso que ver conmigo?
-Lo cierto señor, es que el atentado ocurrió en una cafetería cerca de aquí, en una ciudad de esta Comunidad Autónoma, justo cuando un equipo de ajedrez estaba celebrando su victoria en el campeonato nacional.
-Espere, ¿Me está diciendo que.....?
-Sí señor, su hijo Tomás Campos fue identificado como una de las víctimas mortales del incidente, queríamos informarle antes de que la noticia se retransmita en los medios.
A Samuel se le vino el mundo abajo, se levantó del sillón y empezó a dar vueltas por toda la habitación.
-Si podemos hacer algo más por usted no dude en........
-¡LÁRGUENSE DE MI CASA, YA!
Los agentes accedieron y salieron por la puerta, Samuel se dirigió a la cocina con la cara pálida, incapaz de pensar en nada, incluso sin sentir la sangre recorriendo sus arterias, vió la pila de platos en el fregadero y empezó a lanzarlos y a destrozarlos todos contra las paredes de la cocina, y con cada plato roto, sus lágrimas hiban haciéndonse más profundas.
El avatar de Tomás estaba sentado en el suelo de la Biblioteca, muerto de miedo y temblando de frío.
Giró su cabeza y vió a su padre entrar en la Biblioteca.
-¿Papá, qué ha pasado? He sentido como un estruendo y ahora estoy muerto de miedo.
Samuel, nada más ver al avatar de su hijo echó a llorar, y se tumbó sobre su regazo para que sus lágrimas se enjuagaran en sus rodillas.
Se acercó a ella y la ayudó con su tarea:
-¿Alguna vez te he dicho lo preciosa que estás con este vestido azul?
-Cada vez que me lo pongo, querido.
-Entonces no tengo de que preocuparme.
-Pero aun así pareces disgustado con algo.
-He tenido problemas con el trabajo.
-¿Y eso? Siempre has sido un genio Samuel.
-Gracias Olivia, pero últimamente no estoy tan seguro de ello.
Samuel dejó de lavar los platos con su esposa y se sentó en el sofá del salón.
Su mujer lo acompañó y se sentó a su lado, dándole la mano.
-¿Qué pasa Samuel?
-Creía que había conseguido algo extraordinario, el trabajo de mi vida y así es, pero a mis clientes no parece serles suficiente.
-Cariño, lo que te hace un excepcional ciéntifico no es tu brillatez intelectual, que por supuesto la tienes, sino tu imaginación, tu determinación a no rendirte hasta que hayas conseguido lo que te propones, estoy segura de que encontrarás una solución, siempre lo haces.
-Olivia, siempre pensé que un gran hombre nunca podría serlo sin el apoyo de una gran mujer a su lado, ahora estoy seguro de ello.
Samuel y Olivia se besaron tal y como lo hacían cuando eran novios, y después de aquello, ella salió a la calle porque era su hora de ir al gimnasio.
Él en cambio se quedó en su sala de estar leyendo un libro, pensando si Tomás habría ganado el campeonato de ajedrez, mientras tanto.
El timbre de la puerta le sacó de su ensimismamiento, se levantó y abrió la puerta:
-¿Señor Campos?
-Si, ¿Qué quieren?
-Somos el agente Gómez y el agente Serrano, de la policía nacional, me temo que tenemos malas noticias.
Samuel al ver sus placas, señaló hacia su casa y los agentes entraron y se sentaron en el sofá de la sala de estar, Samuel después de ofrecerles de beber, cosa que rechazaron, se sentó también en un sillón enfrente de ellos.
-Señor Campos, nos resulta muy dificil decirle esto pero.... Ha habido un ataque terrorista en nuestro país.
-Vaya, es horrible ¿Pero qué tiene eso que ver conmigo?
-Lo cierto señor, es que el atentado ocurrió en una cafetería cerca de aquí, en una ciudad de esta Comunidad Autónoma, justo cuando un equipo de ajedrez estaba celebrando su victoria en el campeonato nacional.
-Espere, ¿Me está diciendo que.....?
-Sí señor, su hijo Tomás Campos fue identificado como una de las víctimas mortales del incidente, queríamos informarle antes de que la noticia se retransmita en los medios.
A Samuel se le vino el mundo abajo, se levantó del sillón y empezó a dar vueltas por toda la habitación.
-Si podemos hacer algo más por usted no dude en........
-¡LÁRGUENSE DE MI CASA, YA!
Los agentes accedieron y salieron por la puerta, Samuel se dirigió a la cocina con la cara pálida, incapaz de pensar en nada, incluso sin sentir la sangre recorriendo sus arterias, vió la pila de platos en el fregadero y empezó a lanzarlos y a destrozarlos todos contra las paredes de la cocina, y con cada plato roto, sus lágrimas hiban haciéndonse más profundas.
El avatar de Tomás estaba sentado en el suelo de la Biblioteca, muerto de miedo y temblando de frío.
Giró su cabeza y vió a su padre entrar en la Biblioteca.
-¿Papá, qué ha pasado? He sentido como un estruendo y ahora estoy muerto de miedo.
Samuel, nada más ver al avatar de su hijo echó a llorar, y se tumbó sobre su regazo para que sus lágrimas se enjuagaran en sus rodillas.
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