Tomás llamo al timbre de la puerta, esperando que su compañero de piso estuviera en casa, no era la primera vez que se olvidaba las llaves.
Se oyeron unas pisadas y la puerta se abrió:
-Hola Tomi, cuéntame que tal la entrevista.
-No hay nada que contar Fran.
Tomás entro en casa, lanzando su chaqueta sobre una de las sillas del comedor, intentando dar las menos explicaciones posibles.
-¿No te han cogido no?
-No, ya te he dicho que yo no valgo para ese tipo de trabajos.
-!Pero si eres el mejor ingeniero que he conocido¡
-Al parecer eso no basta si te gustan las peonzas.
-¿Perdón?
-Nada, olvídalo, hoy no voy a cenar nada, me voy a acostar ya.
De acuerdo, lo entiendo pero mañana quiero ver como disfrutas de los dibujos animados nada más levantarte.
-Hecho.
Tomás se dio la vuelta y entro en su cuarto nada mas decir eso y cerro la puerta.
Había algo que desde que conoció a esa mujer en la cafetería le volvía loco, había pasado todo el día deambulando por la ciudad, pensando en ello hasta que se hizo de noche.
Resultaba que su móvil después de dejárselo a esa extraña no registraba haber hecho ninguna llamada en todo el día, y sabía que no había borrado el registro de llamadas, ni ella tampoco, no le hubiera dado tiempo.
Entonces ¿Para qué quería su móvil?, no lo había utilizado tampoco para mandar algún mensaje.
Tomás se obligo a tranquilizarse, en menos de 24 horas había perdido una gran oportunidad, tal vez la única de su vida para poder trabajar en una empresa como Geminus.
Y casualmente ese mismo día se había obsesionado con el comportamiento de una mujer extraña, estaba claro que estaba obsesionado con esa llamada fantasma para no hacer frente al fracaso de hoy.
En ese momento Tomás se acostó sobre su cama y saco del bolsillo de su camisa las gafas de sol de la mujer.
Eran bastante particulares, no solo por el color verdoso de sus cristales sino también porque no tenían escrito el nombre de ninguna marca.
Tomás se las puso y justo cuando la montura de las gafas toco su piel, los cristales empezaron a brillar, con un color verde intenso, que rápidamente paso a un rojo deslumbrante, para segundos después volver a cambiarse al verde.
Esta serie de colores se sucedió durante unos 40 segundos: Verde-Rojo-Verde-Verde-Rojo.
Tuvo un efecto hipnotizador sobre la mente de Tomás que le condujo a un profundo sueño.
lunes
Capitulo 8-El Mensaje.
Elena se acercó apresudáramente al pomo de la puerta, después de haber sufrido un día como aquel, tan largo y tedioso se había merecido un baño caliente.
Pero ese ocio tendría que esperar, entró rápidamente en su sala de estar y casi sin darse tiempo a pensar cogió el teléfono y marcó un número:
-¿Diga?
-Está hecho, ahora solo es cuestión de tiempo.
-Perfecto, acaba de realizar un gran acto en beneficio de Genimus y como le habíamos prometido, pronto le entregaremos su dirección.
-Eso espero señor....Eso espero.
Elena colgó bruscamente el teléfono y lo arrojó con un arrebato de ira contra el sofá.
Sabía que el remordimiento pronto haría acto de presencia así que tenía que aprovechar sus últimos días de paz, pero se consolaba pensando que todos estos medios valdrían la pena si alcanzaba el fin que deseaba.
Ahora ya no había vuelta atrás.
El grifo de la bañera ahogo con su sonido los pensamientos de Elena, que se diluyeron rápidamente con el resto de su autocompasión.
Pero ese ocio tendría que esperar, entró rápidamente en su sala de estar y casi sin darse tiempo a pensar cogió el teléfono y marcó un número:
-¿Diga?
-Está hecho, ahora solo es cuestión de tiempo.
-Perfecto, acaba de realizar un gran acto en beneficio de Genimus y como le habíamos prometido, pronto le entregaremos su dirección.
-Eso espero señor....Eso espero.
Elena colgó bruscamente el teléfono y lo arrojó con un arrebato de ira contra el sofá.
Sabía que el remordimiento pronto haría acto de presencia así que tenía que aprovechar sus últimos días de paz, pero se consolaba pensando que todos estos medios valdrían la pena si alcanzaba el fin que deseaba.
Ahora ya no había vuelta atrás.
El grifo de la bañera ahogo con su sonido los pensamientos de Elena, que se diluyeron rápidamente con el resto de su autocompasión.
Capitulo 7-Run¡
Usutu estaba agotado, llevaba corriendo desde que empezó la tormenta aunque la selva tropical no era el lugar más idóneo para coger velocidad, debido a su espesura.
El peso de su metralleta le dificultaba sus movimientos, pero tenía que resistir porque detenerse a tomar el aliento aunque solo fuera por un instante no era una opción.
Su grupo había desaparecido, eliminado por EL, habían sido lo suficientemente estúpidos como para intentar penetrar en su territorio, y Usutu se quedo atrás para vigilar y cubrir a sus compañeros, compañeros que nunca volvieron.
La lluvia se volvía cada vez más pesada, con mas volumen, consiguiendo al final que el soldado resbalase y callera por una pendiente, para su suerte, no muy elevada.
Al levantar la cabeza, Usutu no sintió las gotas de lluvia golpeando su cabeza, si no un calor sofocante, asfixiante que le entraba por los oídos.
Después le cegó la luz del Sol, la luz más brillante que había visto en mucho tiempo.
El soldado se levanto pesadamente sobre la arena que se escondía debajo de su cuerpo, logrando alcanzar con sus ojos el horizonte......
El desierto se extendía ante él, y si no se movía pronto la temperatura de más de 50 grados que podía alcanzar ese lugar antes de que se diera cuenta lo mataría.
Por suerte vislumbro una cueva a lo lejos, tallada en una montaña rocosa que nacía de la arena.
Corrió hacia allí tan rápidamente como le permitía su cuerpo, y al llegar se sentó y se refugio del Sol.
Agotado, se dispuso a limpiar el cañón de su arma que estaba cubierto de arena cuando una sombra se abalanzó sobre su espalda y lo dejo inconsciente.
El peso de su metralleta le dificultaba sus movimientos, pero tenía que resistir porque detenerse a tomar el aliento aunque solo fuera por un instante no era una opción.
Su grupo había desaparecido, eliminado por EL, habían sido lo suficientemente estúpidos como para intentar penetrar en su territorio, y Usutu se quedo atrás para vigilar y cubrir a sus compañeros, compañeros que nunca volvieron.
La lluvia se volvía cada vez más pesada, con mas volumen, consiguiendo al final que el soldado resbalase y callera por una pendiente, para su suerte, no muy elevada.
Al levantar la cabeza, Usutu no sintió las gotas de lluvia golpeando su cabeza, si no un calor sofocante, asfixiante que le entraba por los oídos.
Después le cegó la luz del Sol, la luz más brillante que había visto en mucho tiempo.
El soldado se levanto pesadamente sobre la arena que se escondía debajo de su cuerpo, logrando alcanzar con sus ojos el horizonte......
El desierto se extendía ante él, y si no se movía pronto la temperatura de más de 50 grados que podía alcanzar ese lugar antes de que se diera cuenta lo mataría.
Por suerte vislumbro una cueva a lo lejos, tallada en una montaña rocosa que nacía de la arena.
Corrió hacia allí tan rápidamente como le permitía su cuerpo, y al llegar se sentó y se refugio del Sol.
Agotado, se dispuso a limpiar el cañón de su arma que estaba cubierto de arena cuando una sombra se abalanzó sobre su espalda y lo dejo inconsciente.
Capitulo 6-La cafetería.
Tomás abatido después de la entrevista, decidió entrar en una cafetería que se encontraba en unas calles más abajo de la sede de Genimus.
Se sentó en la mesa que estaba pegada a la cristalera, donde podía observar a las personas que cruzaban en ese momento la calle. Esa era una de las aficiones que tenia Tomás cuando se aburría, observar a la gente de su alrededor y intentar imaginar sus vidas.
Mientras Tomás mejoraba sus técnicas de observador se le acercó la camarera:
-¿Que va a tomar señor?
-Un agua del tiempo gracias.
En este caso era evidente la profesión de esta chica, una pena, si no hay dificultad no hay reto.
La puerta de la cafetería se abrió en ese instante y entro una mujer muy llamativa, tanto por su belleza como por su evidente estrés.
Sin previo aviso se acerco a Tomás y le pregunto:
-Perdone, puedo usar un momento su móvil, es que acabo de perder el mío.
Tomas confió en ella desde que se le acercó, algo le decía que no estaba mintiendo.
-Claro, aquí tiene.
La mujer apoyo su bolso en la mesa de Tomás y se pudo ver que le cayeron de él unas gafas de sol.
Tomás se acercó para devolvérselas mientras ella hacia su llamada pero la camarera apareció con el agua que le habían pedido.
-Perdonad un momento...
La camarera apoyó la botella y el vaso de agua al lado de Tomás, frustrando su intento de alcanzar las gafas.
Cuando la camarera por fin se marcho, la mujer le devolvió el teléfono a Tomás y con un leve gesto de agradecimiento, se marcho tan repentinamente como había llegado.
Tomás con una leve sonrisa en su rostro pensó que esa mujer seguramente trabajaría en algún hotel de recepcionista o algo por el estilo.
Solo cuando empezó a beber de su vaso de agua, se fijo en que las gafas de sol seguían apoyadas en la mesa.
Se sentó en la mesa que estaba pegada a la cristalera, donde podía observar a las personas que cruzaban en ese momento la calle. Esa era una de las aficiones que tenia Tomás cuando se aburría, observar a la gente de su alrededor y intentar imaginar sus vidas.
Mientras Tomás mejoraba sus técnicas de observador se le acercó la camarera:
-¿Que va a tomar señor?
-Un agua del tiempo gracias.
En este caso era evidente la profesión de esta chica, una pena, si no hay dificultad no hay reto.
La puerta de la cafetería se abrió en ese instante y entro una mujer muy llamativa, tanto por su belleza como por su evidente estrés.
Sin previo aviso se acerco a Tomás y le pregunto:
-Perdone, puedo usar un momento su móvil, es que acabo de perder el mío.
Tomas confió en ella desde que se le acercó, algo le decía que no estaba mintiendo.
-Claro, aquí tiene.
La mujer apoyo su bolso en la mesa de Tomás y se pudo ver que le cayeron de él unas gafas de sol.
Tomás se acercó para devolvérselas mientras ella hacia su llamada pero la camarera apareció con el agua que le habían pedido.
-Perdonad un momento...
La camarera apoyó la botella y el vaso de agua al lado de Tomás, frustrando su intento de alcanzar las gafas.
Cuando la camarera por fin se marcho, la mujer le devolvió el teléfono a Tomás y con un leve gesto de agradecimiento, se marcho tan repentinamente como había llegado.
Tomás con una leve sonrisa en su rostro pensó que esa mujer seguramente trabajaría en algún hotel de recepcionista o algo por el estilo.
Solo cuando empezó a beber de su vaso de agua, se fijo en que las gafas de sol seguían apoyadas en la mesa.
sábado
Capitulo 5-La Biblioteca.
Hileras de libros colocados en estanterías formaban la estructura de la estancia, enorme en su tamaño, y elocuente en su contenido.
Allí se albergaba todo el conocimiento universal descubierto, desde los primeros textos escritos en papiros hasta la patente del primer microchip.
El bibliotecario se acercaba a su escritorio, lentamente debido al peso que los años le obligaban a arrastrar.
Al llegar a él, se sentó y empezó a escribir una carta en una vieja hoja de papel que ya tenía preparada desde
hace mucho.
Al terminar de redactar su texto, se inclino hacia la única ventana que poseía la estancia y haciendo un avión de papel con su hoja, la arrojo fuera de la biblioteca, esperando que su mensaje llegara pronto a su destino.
Allí se albergaba todo el conocimiento universal descubierto, desde los primeros textos escritos en papiros hasta la patente del primer microchip.
El bibliotecario se acercaba a su escritorio, lentamente debido al peso que los años le obligaban a arrastrar.
Al llegar a él, se sentó y empezó a escribir una carta en una vieja hoja de papel que ya tenía preparada desde
hace mucho.
Al terminar de redactar su texto, se inclino hacia la única ventana que poseía la estancia y haciendo un avión de papel con su hoja, la arrojo fuera de la biblioteca, esperando que su mensaje llegara pronto a su destino.
Capitulo 4-Entrevista.
La sede central de Genimus consistía en un edificio único de 56 plantas, totalmente acristalado en la mayoría de su superficie, como si viniera de un mundo futurista donde la gente se transportaba en coches voladores.
Su gran presencia intimidó a Tomás, cohibido por la magnitud que podría llegar a albergar su nuevo trabajo.
Ya entrando en el despacho lo recibió un hombre vestido con un magnifico traje negro, con corbata roja, y con una gran sonrisa que contagiaba toda su hipocresía.
Le permitió a Tomás guardar asiento y empezó a hablar:
-Buenos días señor Campos, es un placer tenerle como candidato al puesto de arquitecto gráfico en nuestro grupo de ingenieros más importante, del proyecto actual en el que estamos trabajando.
Tengo que decirle que su competencia para este puesto está muy por debajo de su nivel académico y profesional por lo que no creo que tenga ningún problema para conseguir este empleo.
A Tomás se le dibujo una sonrisa en la cara, estaba yendo mucho mejor de lo que esperaba.
-Muchas gracias señor López, para mi seria un privilegio trabajar para ustedes, si quiere puedo empezar por explicarle donde..........
El entrevistador hizo un movimiento sorpresa con su mano, indicando a Tomás de que se callara:
-Espere, no quiero escuchar sus argumentos, realmente está hoy aquí solo para responder a una pregunta.
Tomas se sobresalto, ese método de selección de empleados nunca lo había visto, ¿Solo una pregunta? De que iría aquello.
En ese momento el señor López saco del cajón de su mesa una serie de objetos, todos muy antiguos, y los coloco encima de su mesa, justo delante de Tomás.
Había una biblia, una peonza, un boomerang y una moneda de plata.
Después el entrevistador miro fijamente a Tomás y le dijo:
-¿Cuál de estos objetos ya es tuyo?
-Perdone, ¿Cómo dice?
-¿Cuál de estos objetos ya es tuyo?
Embriagado por la incredulidad y el miedo a equivocarse de opción, Tomás eligió sin pensárselo la peonza.
Su gran presencia intimidó a Tomás, cohibido por la magnitud que podría llegar a albergar su nuevo trabajo.
Ya entrando en el despacho lo recibió un hombre vestido con un magnifico traje negro, con corbata roja, y con una gran sonrisa que contagiaba toda su hipocresía.
Le permitió a Tomás guardar asiento y empezó a hablar:
-Buenos días señor Campos, es un placer tenerle como candidato al puesto de arquitecto gráfico en nuestro grupo de ingenieros más importante, del proyecto actual en el que estamos trabajando.
Tengo que decirle que su competencia para este puesto está muy por debajo de su nivel académico y profesional por lo que no creo que tenga ningún problema para conseguir este empleo.
A Tomás se le dibujo una sonrisa en la cara, estaba yendo mucho mejor de lo que esperaba.
-Muchas gracias señor López, para mi seria un privilegio trabajar para ustedes, si quiere puedo empezar por explicarle donde..........
El entrevistador hizo un movimiento sorpresa con su mano, indicando a Tomás de que se callara:
-Espere, no quiero escuchar sus argumentos, realmente está hoy aquí solo para responder a una pregunta.
Tomas se sobresalto, ese método de selección de empleados nunca lo había visto, ¿Solo una pregunta? De que iría aquello.
En ese momento el señor López saco del cajón de su mesa una serie de objetos, todos muy antiguos, y los coloco encima de su mesa, justo delante de Tomás.
Había una biblia, una peonza, un boomerang y una moneda de plata.
Después el entrevistador miro fijamente a Tomás y le dijo:
-¿Cuál de estos objetos ya es tuyo?
-Perdone, ¿Cómo dice?
-¿Cuál de estos objetos ya es tuyo?
Embriagado por la incredulidad y el miedo a equivocarse de opción, Tomás eligió sin pensárselo la peonza.
Capitulo 3-Génesis.
Un sonido recorrió la habitación, un sonido bastante familiar para su inquilino, siempre molesto debido a su significado.
Las 8 de la mañana, hora de despertarse para la mayoría de los empleados de Genimus, necesaria para poder cumplir con puntualidad su jornada de 10 horas.
Tomás se levantó de la cama con dificultad, no importaba las veces que se había despertado a esa misma hora, siempre era una tortura ponerse en pie por la mañana.
Pero esa mañana no era igual a todas las demás, era demasiado importante como para impedir que la dominara la rutina.
Su futuro más inmediato dependía de lo que el destino le tenía preparado a Tomás esa mañana, un destino que nunca llegó ni siquiera a imaginar.
Las 8 de la mañana, hora de despertarse para la mayoría de los empleados de Genimus, necesaria para poder cumplir con puntualidad su jornada de 10 horas.
Tomás se levantó de la cama con dificultad, no importaba las veces que se había despertado a esa misma hora, siempre era una tortura ponerse en pie por la mañana.
Pero esa mañana no era igual a todas las demás, era demasiado importante como para impedir que la dominara la rutina.
Su futuro más inmediato dependía de lo que el destino le tenía preparado a Tomás esa mañana, un destino que nunca llegó ni siquiera a imaginar.
Capitulo 2-El Regalo
Cuando se despertó solo pudo escuchar el crepitar del fuego, un fuego que calentaba su cuerpo helado por el agua del mar.
El muchacho había encendido una hoguera donde estaba cociendo carne, pero por más que el hombre lo intentó no pudo adivinar de qué animal pertenecía.
-Don...Dónde estoy?
-Quién eres?
El muchacho alzó la vista, descubriendo sus azulados ojos, antes cubiertos por una melena de carbón.
-La respuesta a la primera pregunta es muy complicada, y a la segunda......
El hombre se inquietó al oir esas palabras, este niño le resultaba muy familiar, como si su identidad estubiera escondida en algun lugar de su mente al que no podía acceder.
-¿Qué pasa con la segunda?
-Bueno, simplemente no se me está permitido contestar.
El muchacho se rio, con una mezcla de inocencia y picardía que asustó al hombre, un miedo repentino que le permitió recordar la razón por la que estaba alli.
-Hijo, no importa, en realidad lo único que me interesa es darte esto.
El hombre sacó de su bolsillo una cajita de metal, preciosa ante los ojos del muchacho debido a su color azulado, igual que el de sus retinas.
-¿Qué és?
-¿Para qué sirve?
Con una sonrisa complaciente en su rostro, el hombre contestó:
-La respuesta a la primera pregunta és muy complicada y respecto a la segunda...........Tendrás que averiguarlo por tu cuenta, esas son las reglas.
Dicho ésto el hombre desapareció ante los ojos del muchacho.
El muchacho había encendido una hoguera donde estaba cociendo carne, pero por más que el hombre lo intentó no pudo adivinar de qué animal pertenecía.
-Don...Dónde estoy?
-Quién eres?
El muchacho alzó la vista, descubriendo sus azulados ojos, antes cubiertos por una melena de carbón.
-La respuesta a la primera pregunta es muy complicada, y a la segunda......
El hombre se inquietó al oir esas palabras, este niño le resultaba muy familiar, como si su identidad estubiera escondida en algun lugar de su mente al que no podía acceder.
-¿Qué pasa con la segunda?
-Bueno, simplemente no se me está permitido contestar.
El muchacho se rio, con una mezcla de inocencia y picardía que asustó al hombre, un miedo repentino que le permitió recordar la razón por la que estaba alli.
-Hijo, no importa, en realidad lo único que me interesa es darte esto.
El hombre sacó de su bolsillo una cajita de metal, preciosa ante los ojos del muchacho debido a su color azulado, igual que el de sus retinas.
-¿Qué és?
-¿Para qué sirve?
Con una sonrisa complaciente en su rostro, el hombre contestó:
-La respuesta a la primera pregunta és muy complicada y respecto a la segunda...........Tendrás que averiguarlo por tu cuenta, esas son las reglas.
Dicho ésto el hombre desapareció ante los ojos del muchacho.
Capitulo 1- La Playa.
El hombre se despertó con una gran jaqueca recorriendo su nuca, un dolor que prácticamente no había padecido nunca.
Esta sensación sumada a la implacable confusión nacida de lo más profundo de su cerebro reptiliano, le obligaba a realizar un desesperado intento para alejarse del agua arrastrando su cuerpo.
La arena empezaba a acumularse por todo el interior de sus pantalones lo que le dificultaba sus movimientos y además aumentaba su cansancio, convirtiendo sus articulaciones en pesados engranajes difíciles de girar.
En ese momento una pequeña figura se le acercó y con un rápido movimiento se inclinó ante él. Un niño pequeño de unos 7 u 8 años vestido con una túnica de colores, característica de las personas que vivían en el desierto durante la época de las mil y una noches.
El hombre no pudo percatarse concienzudamente de su situación actual porque en ese mismo momento, justo cuando empezaba a percibir los rasgos de su nuevo compañero, cayó en el reino de la inconsciencia.
Esta sensación sumada a la implacable confusión nacida de lo más profundo de su cerebro reptiliano, le obligaba a realizar un desesperado intento para alejarse del agua arrastrando su cuerpo.
La arena empezaba a acumularse por todo el interior de sus pantalones lo que le dificultaba sus movimientos y además aumentaba su cansancio, convirtiendo sus articulaciones en pesados engranajes difíciles de girar.
En ese momento una pequeña figura se le acercó y con un rápido movimiento se inclinó ante él. Un niño pequeño de unos 7 u 8 años vestido con una túnica de colores, característica de las personas que vivían en el desierto durante la época de las mil y una noches.
El hombre no pudo percatarse concienzudamente de su situación actual porque en ese mismo momento, justo cuando empezaba a percibir los rasgos de su nuevo compañero, cayó en el reino de la inconsciencia.
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