sábado

Capitulo 5-La Biblioteca.

Hileras de libros colocados en estanterías formaban la estructura de la estancia, enorme en su tamaño, y elocuente en su contenido.
Allí se albergaba todo el conocimiento universal descubierto, desde los primeros textos escritos en papiros hasta la patente del primer microchip.
El bibliotecario se acercaba a su escritorio, lentamente debido al peso que los años le obligaban a arrastrar.
Al llegar a él, se sentó y empezó a escribir una carta en una vieja hoja de papel que ya tenía preparada desde
hace mucho.
Al terminar de redactar su texto, se inclino hacia la única ventana que poseía la estancia y haciendo un avión de papel con su hoja, la arrojo fuera de la biblioteca, esperando que su mensaje llegara pronto a su destino.

Capitulo 4-Entrevista.

La sede central de Genimus consistía en un edificio único de 56 plantas, totalmente acristalado en la mayoría de su superficie, como si viniera de un mundo futurista donde la gente se transportaba en coches voladores.
Su gran presencia intimidó a Tomás, cohibido por la magnitud que podría llegar a albergar su nuevo trabajo.
Ya entrando en el despacho lo recibió un hombre vestido con un magnifico traje negro, con corbata roja, y con una gran sonrisa que contagiaba toda su hipocresía.
Le permitió a Tomás guardar asiento y empezó a hablar:
-Buenos días señor Campos, es un placer tenerle como candidato al puesto de arquitecto gráfico en nuestro grupo de ingenieros más importante, del proyecto actual en el que estamos trabajando.
Tengo que decirle que su competencia para este puesto está muy por debajo de su nivel académico y profesional por lo que no creo que tenga ningún problema para conseguir este empleo.
A Tomás se le dibujo una sonrisa en la cara, estaba yendo mucho mejor de lo que esperaba.
-Muchas gracias señor López, para mi seria un privilegio trabajar para ustedes, si quiere puedo empezar por explicarle donde..........
El entrevistador hizo un movimiento sorpresa con su mano, indicando a Tomás de que se callara:
-Espere, no quiero escuchar sus argumentos, realmente está hoy aquí solo para responder a una pregunta.
Tomas se sobresalto, ese método de selección de empleados nunca lo había visto, ¿Solo una pregunta? De que iría aquello.
En ese momento el señor López saco del cajón de su mesa una serie de objetos, todos muy antiguos, y los coloco encima de su mesa, justo delante de Tomás.
Había una biblia, una peonza, un boomerang y una moneda de plata.
Después el entrevistador miro fijamente a Tomás y le dijo:
-¿Cuál de estos objetos ya es tuyo?
-Perdone, ¿Cómo dice?
-¿Cuál de estos objetos ya es tuyo?
Embriagado por la incredulidad y el miedo a equivocarse de opción, Tomás eligió sin pensárselo la peonza.

Capitulo 3-Génesis.

Un sonido recorrió la habitación, un sonido bastante familiar para su inquilino, siempre molesto debido a su significado.
Las 8 de la mañana, hora de despertarse para la mayoría de los empleados de Genimus, necesaria para poder cumplir con puntualidad su jornada de 10 horas.
Tomás se levantó de la cama con dificultad, no importaba las veces que se había despertado a esa misma hora, siempre era una tortura ponerse en pie por la mañana.
Pero esa mañana no era igual a todas las demás, era demasiado importante como para impedir que la dominara la rutina.
Su futuro más inmediato dependía de lo que el destino le tenía preparado a Tomás esa mañana, un destino que nunca llegó ni siquiera a imaginar.

Capitulo 2-El Regalo

Cuando se despertó solo pudo escuchar el crepitar del fuego, un fuego que calentaba su cuerpo helado por el agua del mar.
El muchacho había encendido una hoguera donde estaba cociendo carne, pero por más que el hombre lo intentó no pudo adivinar de qué animal pertenecía.
-Don...Dónde estoy?
-Quién eres?
El muchacho alzó la vista, descubriendo sus azulados ojos, antes cubiertos por una melena de carbón.
-La respuesta a la primera pregunta es muy complicada, y a la segunda......
El hombre se inquietó al oir esas palabras, este niño le resultaba muy familiar, como si su identidad estubiera escondida en algun lugar de su mente al que no podía acceder.
-¿Qué pasa con la segunda?
-Bueno, simplemente no se me está permitido contestar.
El muchacho se rio, con una mezcla de inocencia y picardía que asustó al hombre, un miedo repentino que le permitió recordar la razón por la que estaba alli.
-Hijo, no importa, en realidad lo único que me interesa es darte esto.
El hombre sacó de su bolsillo una cajita de metal, preciosa ante los ojos del muchacho debido a su color azulado, igual que el de sus retinas.
-¿Qué és?
-¿Para qué sirve?
Con una sonrisa complaciente en su rostro, el hombre contestó:
-La respuesta a la primera pregunta és muy complicada y respecto a la segunda...........Tendrás que averiguarlo por tu cuenta, esas son las reglas.
Dicho ésto el hombre desapareció ante los ojos del muchacho.

Capitulo 1- La Playa.

El hombre se despertó con una gran jaqueca recorriendo su nuca, un dolor que prácticamente no había padecido nunca.
Esta sensación sumada a la implacable confusión nacida de lo más profundo de su cerebro reptiliano, le obligaba a realizar un desesperado intento para alejarse del agua arrastrando su cuerpo.
La arena empezaba a acumularse por todo el interior de sus pantalones lo que le dificultaba sus movimientos y además aumentaba su cansancio, convirtiendo sus articulaciones en pesados engranajes difíciles de girar.
En ese momento una pequeña figura se le acercó y con un rápido movimiento se inclinó ante él. Un niño pequeño de unos 7 u 8 años vestido con una túnica de colores, característica de las personas que vivían en el desierto durante la época de las mil y una noches.
El hombre no pudo percatarse concienzudamente de su situación actual porque en ese mismo momento, justo cuando empezaba a percibir los rasgos de su nuevo compañero, cayó en el reino de la inconsciencia.