sábado

Capitulo 19-Rescate.

La caravana avanzaba lentamente a través del desierto, con un paso firme y constante que le permitía llevar un ritmo idóneo para el viaje.
Usutu iba a la cabeza, montado en un camello con las manos atadas y custodiado por los guardias armados de la caravana.
Escondiendo sus manos bajo su chaleco, Usutu trataba de desatar el nudo que le aprisionaba, disimulada y pacientemente.
A lo lejos, el líder de la caravana compuesta por 7 hombres alzó su brazo en señal de alerta, sus compañeros detuvieron su paso, había algo en el horizonte.
Un hombre estaba yaciendo en el suelo, completamente cubierto de arena, inconsciente.
El líder del grupo se acercó cabalgando en su camello hacia Usutu y le dijo:
-¿Es él?
-Sí, ese es el responsable de lo que le está pasando a Terra Ferma.
-Parece que ha muerto.
-Yo me aseguraría antes.
El líder asintió y se acercó al cuerpo de aquel hombre, bajó de su camello y le tocó la espalda con el cañón de su escopeta.
Un sonido ensordecedor cruzó el aire, el líder agarró su pecho manchado de sangre con sus dos manos y calló al suelo, muerto.
El resto de hombres armados se alertaron, y consumidos por el miedo empezaron a disparar en todas direcciones, Usutu se arrojó del camello hacia el suelo y se escondió debajo de éste, librándose por fin de sus ataduras.
Uno a uno, los miembros de la caravana fueron cayendo de la misma forma que su líder, hasta que finalmente solo quedó uno.
Éste, sospechando de las intenciones del francotirador que les estaba abatiendo, se acercó al cuerpo de Tomás y le disparó en la cabeza.
Usutu al presenciar este acto maldijo a sus dioses y corriendo hacia ese verdugo le clavó el cuchillo que acababa de recoger de uno de los cadáveres en el pecho.
Acto seguido miró hacia la duna en la que se escondía el tirador, pero ya no estaba así que dedujo que se encontraba de camino para allí.
Pero en ese instante algo increíble sucedió, la cabeza de Tomás se regeneró justo delante de Usutu, su herida de bala se cerró en cuestión de segundos y Tomás despertó sobresaltado:
-¿Qué ha pasado?
-¿Quién eres tú?
El francotirador llegó en ese momento y se detuvo junto a Tomás, descubriendo su rostro que tapaba un pañuelo verde.
Era la cara de una mujer hermosa, de ojos azules.
Tomás incrédulo solo pudo pronunciar:
-¿TÚ?

Capitulo 18-Dirección.

Elena con gran impaciencia y estrés, compraba un perrito caliente en un puesto ambulante de una feria que se celebraba en ese momento cerca de su ciudad natal.
Era una de las primeras veces en todo ese mes que lograba salir a la calle con una ropa distinta al vestido negro que Geminus le había regalado por su ascenso reciente.
Ya no recordaba como era el tacto que unos vaqueros y una camiseta de Zara dejaban impregnado en su piel, una experiencia que le reconfortaba recordar.
Decido dar un paseo entre los puestos de la feria para observar el ambiente festivo que se estaba celebrando, cuando la vibración de su móvil la desconecto de sus pensamientos.
Trago con rapidez el trozo de perrito caliente que se encontraba en su boca y contesto:
-¿Diga?
-Elena, ya tenemos su localización.
-¿En serio?, ¿Dónde está?
-No sabemos dónde está ahora, su piso acaba de sufrir una explosión de gas, y su compañero de piso falleció en el acto, pero estamos seguros de que mañana vendrá a la reunión de accionistas de Genimus.
-¿Cómo puede estar tan seguro de eso?
-Porque alguien acaba de heredar el mayor paquete de acciones de la compañía, Geminus ahora tiene un nuevo propietario.
Elena colgó el teléfono tras oír esas palabras.
Sabía que ya había empezado a actuar.

Capitulo 17-Accidente Doméstico.

Fran estaba dándose un baño relajante, del tipo que a él le gustan, con muchas burbujas para así cerrar los ojos y imaginar que ésta en un jacuzzi de las Vegas, rodeado por un montón de mujeres y dinero, que acabaría de ganar en el BlackJack.
Mientras dejaba que el calor del agua penetrara por sus poros, vio que Tomás entraba por la puerta:
-Lo siento, pero tengo que lavarme las manos urgentemente, se me acaba de deshacer una pila en las manos.
-Joder Tomás, vale pero no me mires capullo jajajaja
Tomas se lavaba las manos con una minuciosidad y templanza que Fran nunca había visto en el, como si fuera otra persona la que estuviera ante él.
-Lamento que tenga que hacer esto, de verdad.
-¿Perdón?                              
Tomás cogió la toalla y mientras se secaba las manos se acercaba a Fran y sin previo aviso le cubrió la cara con la toalla y sumergió su cabeza con fuerza.
Fran pataleaba y se revolvía, aullando gemidos de desesperación, pero su amigo Tomás apretaba su cabeza contra el fondo de la bañera cada vez con más fuerza, hasta que este dejo de moverse y su corazón dio su ultimo latido.
EL, con cara de angustia, salió del cuarto de baño y se acerco a la cocina del piso, encendió el gas butano, prácticamente inexistente actualmente en un piso de ciudad, pero por gracia del destino este aun lo tenía, y justo después mientras salía por la puerta, encendió una cerilla y la arrojó contra la alfombra.