martes

Capitulo 35-Empleado Descontento

El guardia de seguridad de Genimus hacía su turno de noche.
Miraba y miraba continuamente a todos aquellos monitores, esperando a que algo interesante pasara.
Pero nunca ocurría nada, hasta esa noche.
Uno de los monitores, dejó de transmitir imágenes de repente, sólo se veían las famosas interferencias.
El guardia de seguridad rebobinó la grabación de ese monitor, y vió como una piedra lanzada por alguien había destrozado la cámara.
Cogió su porra reglamentaria y salió a la calle listo para atrapar al gamberro.
Pero nada más salir por la puerta, sintió un pinchazo en el cuello y se desmayó.
Usutu retiró la jeringa con el sedante del cuello del guardia y impidió con su pie que la puerta llegara a cerrarse.
Mientras se incorporaba y se disponía a entrar por la puerta de acceso al garage de Genimus, miró al cuerpo inconsciente del guardia y dijo:
-Lo siento amigo mío, pero esto es más importante que nosotros 2.
Se introdujo en la garita del guardia y se sentó en su silla, enfrente de los monitores.
Usutu llevaba un aparato de pirateo informático dentro de su bolsa, lo había ganado en uno de sus muchos trabajos en el mercado negro de Terra Ferma.
Con él, grabó 2 minutos de video en todas las cámaras y lo reprodujo en un bucle infinito, conectado en la red privada de ordenadores de Genimus,  ahora ninguna cámara en todo el edificio suponía un problema.
Usutu rebuscó en todos los cajones de la garita, hasta que encontró el pase de seguridad del guardia.
Salió de la garita, y se dirigió al ascensor de acceso a las plantas superiores del edificio, que se encontraba al fondo del garage de Genimus.
Utilizó el pase para activarlo y en cuanto sus puertas se abrieron, Usutu entró y pulsó el botón de la planta 54, donde se encontraba el despacho de Tomás Campos.
El día anterior había buscado cuántos Tomás Campos vivían en esa ciudad, y sólo había uno, en el resto del país o estaban todos casados o con un empleo distinto, incluso en el paro.
Ese hombre que había llevado en la limusina no podía ser otro que El Demiurgo en el cuerpo de Tomás, algo que debía haber intuído desde el principio.
¿Elena lo sabría?
¿Por qué encerró a Tomás en Terra Ferma con un cuerpo distinto, con pelo rubio y ojos azules si estaba claro que en el mundo real tenía el pelo negro, con los ojos verdes?
En realidad, cuando el ascensor se detuviera, obtendría las respuestas que buscaba.
Las puertas del ascensor se abrieron y Usutu, sabiendo que esa hora Genimus hacía el cambio de turno, para los empleados de seguridad, esperaba no toparse con ninguno por lo menos en 15 minutos.
Se dirigió al despacho del propietario de Genimus, y cómo suponía, la cerradura era biométrica, o sea que necesitaba las huellas de Tomás para entrar.
Por suerte, con una especie de gelatina que imitaba la piel humana, robó una de las huellas que El Demiurgo dejó en la puerta trasera de la limusina.
Sacó ese pedazo de gelatina de su bolsillo, se lo colocó en el pulgar, y pulsó con el dedo en el escáner.
El aparato reconoció la huella, emitió un pitido junto a una luz verde y la puerta se abrió.
Usutu entró corriendo en el despacho y se sentó frente al ordenador, con la ayuda de su aparato de pirateo pudo acceder a su disco duro.
En la parte más profunda y encriptada de él, sólo había 2 archivos.
Uno se llamaba Icarus y el otro Terra Nova.
Intentó copiar los 2 rápidamente en su pet drive pero sólo pudo hacerlo con Icarus, el archivo Terra Nova estaba demasiado protegido, Usutu nunca había visto nada igual.
Desconectó el aparato de Hackeo, apagó el ordenador y salió del despacho.

Capitulo 34-Fiebre Maternal

Tomás se acostó en su cama, había cogido la habitación contigua a la de Elena.
Resulta que el hotel estaba completamente abandonado, cubierto de una película de polvo en la mayoría de sus habitaciones, y el mobiliario estaba desperdigado por todo el espacio, como si una estampida de rinocerontes hubiera pasado por encima.
Elena le había dicho que es imposible dormir en Terra Ferma, pero Tomás sabía que a él no le afectaban las reglas del programa, así que probó suerte, haber si conseguía echar una cabezada.
Pasó 1 hora y nada, estaba tan despierto y espabilado como al principio de su aventura.
La ventana de su habitación se abrió por causa del aire, y una ligera brisa empezaba a molestar a Tomás.
Se levantó para cerrarla y al mirar a través de ella vio en medio de la calle, la silueta de una mujer.
Tomás se vistió en un segundo, bajó corriendo por las escaleras y salió a la calle.
La mujer llevaba un vestido azul, muy familiar para Tomás, y cuando le tocó en el hombro,ésta se volvió hacia él.
-¿Mamá?
-Hola Tomás, te he echado mucho de menos.
-¿Qué haces tu aquí?
Antes de que su madre contestara, Tomás apareció de repente en su casa de la infancia, en la cocina, donde solía hablar con su madre después de volver del colegio.
-¿Sabes por qué estás aquí, no?
Porque este fue el último lugar donde te sentiste seguro, protegido, en casa.
-¡Tú no eres real!
La mujer sonrió y poco a poco se alejaba de la encimera de la cocina, acercándose a Tomás.
-La realidad es sólo una cuestión de percepción, ahora estoy aquí, contigo.
Tomás se asustó y empezó a llorar, se sentó en el suelo y permitió que su madre le acariciara los cabellos.
-¿Qué es lo que quieres?
-Ayudarte a recordar.
¿Recordar qué?
-Algo que una vez supiste, pero que elegiste olvidar.
Olvidar la razón por la que toda tu vida te has sentido perdido, sin propósito, sin esperanza.
Tu mundo no es real Tomás, Terra Ferma fue tu única oportunidad, la única forma por la que pude recuperarte.
-No me recuperaste, me abandonaste cuando tenía 10 años, te suicidaste y nos dejaste a papá y a mí solos.
Luego él por tu culpa se volvió loco, y lo internaron en un psiquiátrico durante el resto de su vida.
-Tu padre murió por la misma razón que yo, porque su corazón no aguantó más la culpa, el dolor y los remordimientos de lo que hizo.
-¡Papá nunca hizo nada malo!
La madre de Tomás le cogió la mano a su hijo, lo levantó del suelo y lo guió hasta el viejo espejo que tenían en la entrada de su casa.
Tomás se horrorizó al observar su propio reflejo en el cristal, su rostro había cambiado por completo, era rubio, de ojos azules, con la nariz más pequeña y la barbilla más redondeada.
-Este es tu verdadero aspecto Tomás, yo siempre he sido rubia, sólo que me teñí el pelo de color negro para ayudarte a adaptarte.
-El rostro que ahora estás viendo siempre fue el tuyo, y lo has recuperado desde que volviste a Terra Ferma.
-¿Qué significa todo esto?. !No entiendo nada¡
¡Ése no soy yo!
-Sí lo eres, lo sabes, lo sabrás.
Tomás dió un empujón a su madre y salió corriendo hasta la puerta de la casa, intentó abrirla pero fue en vano.
-No puedes marcharte Tomás, no hasta que no sepas a dónde ir.
-Sólo quiero volver a casa, al mundo real.
-Tu brújula te marcará el camino, pero antes debes saber a lo que te enfrentas.
-¿Y cómo lo averiguo?
-Cerca de Épsilon, a unos 5 km al Este, verás una montaña, en la cumbre vive un adivino, él te dirá todo lo que necesitas saber.
La puerta se abrió de par en par, y Tomás antes de cruzarla, miró a su madre a los ojos y le dijo:
-Te quiero mamá.
-Te quiero, hijo mío.

Capitulo 33-Icarus

El Demiurgo entró en el laboratorio, con la cabeza alzada y embriagado por un aire de prepotencia.
Frente a él se mostraban una multitud de pantallas, monitores esparcidos por toda la habitación, que mostraban los datos del funcionamiento de Terra Ferma.
El Demiurgo se acercó al jefe de laboratorio:
-¿Cómo va el programa?
-Ahora está en óptimo funcionamiento, la mayoría de los usuarios se han borrado del programa, muchos territorios están desiertos, las ciudades están abandonadas y gobierna la ley del más fuerte.
-La situación es caótica ya veo, pero hemos encontrado la solución.
-¿Se refiere al Dispositivo que recuperamos de la Ciudad Prohibída?
-Exáctamente, nos permitirá reiniciar y reparar el programa sin formatearlo.
-Pero éso es imposible, ese Dispositivo tendrá miles de años.
-Millones amigo mío, millones.
-¿Pero qué piensa hacer?
-Lo primero es lo primero, ¿Están los satélites operativos?
-En 5 horas podremos iniciar la operación Icarus, señor.
-No puede haber ningún error jefe, quiero que este laboratorio borre cualquier rastro que Icarus pueda dejar de la implicación de Genimus, en esta operación.
-No se preocupe señor Campos, tengo en mi equipo a infomáticos y astrónomos que llevan rechazando ofertas de empleo durante años de la NASA y la CIA para trabajar con nosotros.
El Demiurgo sonrió, cogió el teléfono móvil de su bolsillo y llamó a un número de teléfono:
-Lo sentimos, pero este número de teléfono no se encuentra en este momento operativo.
El Demiurgo colgó el teléfono, debía de estar ahora mismo conectada, tendría que esperar para hablar con ella.