Tomás y Usutu terminaron de escalar por la ladera de la montaña, y llegaron a la cima.
Allí se encontraron con un escenario bastante peculiar, una especie de sala circular hecha de piedra, siguiendo los cánones arquitectónicos de un templo mitológico griego, construido para honrar a algún dios olímpico.
En el centro de la sala circular, había un hombre en cuclillas, cuidando de una pequeña hoguera de llamas azules.
Vestía con una camisa blanca junto con unos pantalones negros, que combinado con la luz decayente del sol, que se escondía en el anochecer de Terra Ferma, bajo las montañas del desierto, le otorgaba al Adivino, un aire místico.
Éste se dio la vuelta al oirles llegar a su hogar, en la cumbre de la montaña, y se irguió en señal de respeto hacia ellos.
-Usutu, Tomás, venid y sentaos conmigo al borde de esta hoguera, llevo mucho tiempo esperandoos.
Usutu y Tomás se miraron el uno al otro con cara de extrañeza, pero accedieron a la petición de aquel hombre, al sentarse con él alrededor de las llamas azules.
-Bien, supongo que estais aquí porque quereis respuestas a vuestras preguntas.
-Exácto, mi madre me pidió que viniera a verte, creo que tú puedes explicarme como salir de aquí.
-En realidad Tomás, cada pregunta que os responda sólo os conducirá a otra pregunta, pero una cosa es cierta, yo puedo ayudaros a los 2.
Usutu se alteró, no le gustaba ese tipo tan enigmático:
-¿Cómo vas a ayudarnos?
-Os voy a contar una historia que ayudará a que podais comprender de la mejor forma, cuál es vuestro destino.
El Adivino se levantó del suelo, se acercó al borde de su estancia hecha de piedra, en la repisa donde empezaba el abismo hacia el suelo, y comenzaba la vista más hermosa del desierto de Terra Ferma.
Cogió una bolsita de cuero tan grande como el puño de su mano, y se volvió a sentar junto a la hoguera.
Entonces abrió la bolsa, y esparció entre las llamas lo que a Tomás y Usutu les pareció, un puñado de cenizas.
-Ahora quiero que mireis fijamente a estas llamas y os dejeis llevar por el sonido de mi voz, olvidad todo lo demás, solo prestar atención a mis palabras.
Las llamas cambiaron de color desde su azul inicial a un intenso verde.
-Incluso antes de que existiera el ser humano, nuestro planeta ya albergaba formas de vida inteligentes, de hecho, existió una civilización de Pre-Homo Sapiens, que en terminos evolutivos, superaban desde todos los ángulos, a la especie humana.
Eran mucho más inteligentes, fuertes y moralmente superiores que ningún ser vivo que hayamos conocido jamás.
Su apariencia era similar a la nuestra, poseían un cuerpo humanoide mucho más atlético, todo ello con una belleza deslumbrante, con la piel azulada y el cráneo más extenso en forma cónica, para poder albergar toda su corteza cerebral.
Surgieron por obra de la evolución hace millones de años, en la Tierra justo después de la extinción de los dinosaurios, y prosperaron y dominaron el planeta en muy poco tiempo, ya que consiguieron poseer una tecnología que está a años luz de todo lo imaginado por el hombre actual.
Pero su virtud más importante era su conexión profunda y increíblemente especial que poseían con el universo, estaban en comunión con el, con el Todo, como si sus vidas fueran desarrollando el Devenir de la naturaleza, dominaban El Orden y El Caos, El Bien y El Mal, todo lo que rige y gobierna nuestras vidas.
Con el paso de los años surgió una nueva especie entre los Nephilim, así se llamaban, que fue el Homo Sapiens, surgido por azar en el vientre de las madres, que perpetuaban esta civilización antigua.
El hombre al poco tiempo se quedó en un nivel evolutivo muy inferior al de sus Padres, poseía todos sus defectos pero muy pocas de sus virtudes.
Eran supersticiosos, manipuladores, cobardes y violentos, con el tiempo los Nephilim se vieron amenazados por la envidia y la rabia de sus hijos hacia ellos.
Así que decidieron que en vista del futuro que estaba por llegar, la única solución que quedaba para evitar una confrontación, una guerra contra los humanos, era realizar una Purga, una de las dos especies tenía que desaparecer para que la otra pudiera sobrevivir.
En caso contrario, las dos se exterminarian entre ellas.
Pero el ser humano no antendía a razones, daba igual los pactos de paz que se le ofrecieran, las tierras que se le concedieran, el amor que les dieran, ellos siempre querían más.
Su ambición y sus ansias de poder eran ilimitadas, las ciudades que caían, la tecnología que robaban, el número de Nephilim que mataban, nada era suficiente.
Nuestros Padres sabían que solo apaciguarían al ser humano si le concedían lo que ellos llamaban El Poder de los Dioses, algo que por supuesto, dada su naturaleza, el hombre nunca podría tener.
Envidiaban a su Padre Apolo y querían robarle su poder sobre el Sol, envidiaban a su Padre Poseidón y querían robarle su poder sobre los océanos y así hasta convertirse en los señores del universo.
Los humanos destruían poco a poco el mundo que los Nephilim habían creado, para que pudieran convivir con ellos en paz, así que la Purga se puso en marcha.
Todos los Nephilim supervivientes del genocidio de los humanos contra ellos, se reunieron en un lugar secreto, donde ahora se alza la Ciudad Prohibida, y allí juntando todo su conocimiento y todo su poder, crearon El Dispositivo, una máquina que concentra todo el poder de su especie.
Esta arma la escondieron en las profundidades de las tierras chinas, confiando que el ser humano no la encontrara jamás.
Eso era lo único que querían los hombres, Un Dispositivo que dependiendo de tu punto de vista, puede utilizarse como una herramienta de creación o un arma de destrucción.
Con el poder de destruir o crear universos de la nada, El Poder de los Dioses.
-Espere ¿Por qué crearon esa Cosa, si lo que deseaban los Nephilim era que el hombre nunca pudiera obtener ese poder?
-Porque la querían utilizar contra nosotros, destruirían a todos los humanos que existían, utilizando el Dispositivo, pero los hombres, guiados por la brújula que robaran del Olimpo, o Capital de los Nephilim, llegaron hasta el Dispositivo antes de que sus Dioses lo activaran.
La batalla final entre humanos y Nephilim fue espantosa, la más sangrienta confrontación vista jamás en el planeta, que acabó con el acceso de un equipo de infiltración humano al Ágora de Urano, el lugar donde se escondía el Dispositivo.
Sus Padres no pudieron detenerlos y el humano al mando de su ejército, subió al Dispositivo, lo activó y deseó una cosa con determinación, sólo un sueño por cumplir: La extinción de los Dioses.
Un rayo violeta cruzó la tierra hacia el cielo, y éste se tiñó de rojo.
Después... Nada, el mundo cambió para siempre, los Nephilim desaparecieron como si nunca hubieran existido, y el ser humano se hizo con el dominio del mundo.
El Dispositivo fue esscondido bajo la Ciudad Prohibida, sin siquiera mencionar nunca más su existencia, por lo que con el paso del tiempo fue olvidado.
-¿Pero nuestra brújula señala al Ágora de Gea, no de Urano?
-Tomás, El Demiurgo en todos los años que estubo encerrado en Terra Ferma, se obsesionó con esta historia, y al parecer hace muchos años, creó una versión virtual del Dispositivo, y lo escondió en una copia del Ágora de Urano, el Ágora de Gea.
-¿Por qué?
-No lo sé, pero si quieres volver al mundo real, debes activar el Dispositivo, te concederá tu regreso a casa, y acabará con los planes del Demiurgo.
-¿Cómo que acabará con sus planes?
-No sé lo que quiere, pero estoy seguro que necesita las 2 versiones del Dispositivo, la de Terra Ferma y la del mundo real para realizar sus planes, y si tu llegas al Ágora de Gea antes de que El mueva ficha, fracasará.
-Entonces no hay tiempo que perder.
Se escuchó un estruendo y los 3 presentes ante la hoguera miraron en su dirección, sólo para observar como la ciudad de Épsilon desaparecía en la nada.
-¿Qué ha pasado?
-Un Vórtex Tomás, se nos acaba el tiempo.
Usutu dicho esto, se levantó para marcharse junto a Tomás, pero el Adivino lo detuvo.
-Amigos, se que teneis la brújula, pero ésta no señala a ningun lugar al que se pueda ir viajando, si no al lugar donde El Dispositivo recibe su poder, donde se esconde aquí, y sólo su portador podrá llegar hasta allí.
-Pero El Demiurgo la encontró bajo tierra en el mundo real.
-Claro, porque sabía donde estaba exactamente, pero Tomás tiene que concentrarse en el poder que yace en su interior y conectarse con el Dispositivo.
Tomás se quedó perplejo, no entendió nada, pero aun así sacó la brújula de su bolsillo, agarró del hombro a Usutu y pensó en el Dispositivo.
Un segundo después, Tomás y Usutu desaparecieron ante los ojos del Adivino.