miércoles

Capitulo 15-Reunión

Elena estaba apoyada en la barandilla del puente, observando el rio desde lo alto, esperando que su contacto llegara lo antes posible.
A su derecha, apareció un hombre vestido con una gabardina gris y un sombrero, se acerco a Elena y se apoyo a su lado en la barandilla:
-¿Crees que vestido así no llamaras la atención?   Llevas la palabra ¨espía¨ escrita en esa ropa.
-Menos jueguecitos Elena, la situación es muy seria.
-Tranquilo, ya me he encargado de todo.
-¿Aun no te has enterado?
-¿De qué?
-Ha escapado, el programa se reinicio hace 40 minutos, y ha perdido unos 330 gb de memoria desde entonces.
-¿No será que perdió algún territorio, o algún otro elemento de realidad virtual al reiniciarse?
-Lo acabo de comprobar, el sistema está funcionando al 100% de su capacidad, no se ha perdido ni un bit de información.
-Así que, finalmente lo ha conseguido, es libre.
-Sí, y por primera vez en mucho tiempo, ninguno de los 2 podrá hacer nada para detenerlo.

Capitulo 14-Transferencia

Tomás no entendía nada, hace una hora el estaba tranquilamente tumbado en su cama, y ahora una inmensa biblioteca aparecía ante él.
Había oído hablar de grandes y majestuosas bibliotecas como la de Alejandría, pero aquella superaba su imaginación.
Miles y miles de estanterías ocupaban la mayor parte de la estancia, todas ellas completas de libros de todos los tamaños, colores y formas.
Por los pasillos adyacentes, estaban muchas maquetas representativas de modelos como el heliocéntrico, el del cuerpo humano, una representación de las capas en las que está compuesta la tierra, Planos inclinados y a lo lejos, cubriendo las paredes, cuadros famosos de la historia de la humanidad: La Ultima Cena, La Mona Lisa, La incredulidad de Santo Tomás.......
Al fondo de la habitación, una hermosa escalera de caracol, hecha de madera se levantaba del suelo hasta el piso de arriba.
Tomás pensó que esa escalera era su billete de salida, ya que la gran portezuela, lamentablemente era imposible de volver a abrir.
Empezó a correr hacia el primer escalón hasta que súbitamente, Tomás escucho:
-Yo no subiría por aquí muchacho, si quieres salir.
Un anciano decrepito bajaba por los escalones, vestía una túnica negra preciosa, casi sacada de una película de romanos.
-¿Cómo és posible que no estés desconectado?
-¿Perdón?
El anciano bajo de las escaleras y le hizo una señal a Tomas para que le siguiera a un escritorio cercano, dada su apariencia parecía una réplica exacta del escritorio Roosevelt.
El anciano se sentó y le dijo a Tomás que le acompañara.
-Muy bien hijo, quiero que me digas como escapaste a la expulsión masiva del sistema.
-Mire señor, no sé de qué está hablando, yo solo encontré por casualidad unas gafas de sol y.......
-AH¡¡¡ Vaya, tenemos un novato jajaja, tranquilo amigo, este lugar puede asustar al principio si no te han
entrenado en ninguna academia de Genimus.
-Espere, ¿Ha dicho Genimus?
-Sí, veo que conoces la empresa, es la responsable de este lugar, lo creo ella.
-Y ¿Que es este lugar?
-Un lugar seguro, mira esta biblioteca por ejemplo, está diseñada para albergar toda la información humana posible: Científica, Religiosa, Metafísica........ Y solo aquellos que dispongan de las gafas holográficas y de la autorización de Genimus pueden entrar aquí.
-Pero yo no tengo ninguna autorización.
-Eso mismo estaba pensando yo, he vivido mucho tiempo aquí y no había conocido a nadie que no le afectaran las reglas del sistema.
-Escuche, ahora eso a mí me da igual, solo quiero salir de aquí y volver a mi casa.
-Me temo que no puedo ayudarte, yo solo soy el Bibliotecario, no puedo abrir esa puerta desde hace 3 horas, hace un rato me pareció oír unas pisadas y aquí estas.
-Si es el Bibliotecario porque no puede marcharse, no tiene la llave de la puerta o no conoce otra salida.
-En esta Biblioteca ahora no hay salida, solo entrada.
Tomás dio un fuerte golpe con la palma de su mano en la mesa, asustando al viejo.
-!!!Pero tiene que haber una forma¡¡¡
-Sinceramente no hay ninguna, Bienvenido a Terra Ferma.
Para Tomás este hombre no era lo que parecía, si lo hubiera visto por la calle jamás pensaría que fuera un Bibliotecario, y después de lo que paso en la cafetería y a donde había llegado por culpa de las malditas gafas de sol mágicas, no estaba de humor para aceptar bienvenidas.
-¿Terra Ferma? ¿Así se llama la Biblioteca?
-No, la Biblioteca solo es una pequeña parte de ella, y si quiere volver a casa va a necesitar mucho más que abrir esa puerta.
-¿Que tengo que hacer?
-No lo sé, pero supongo que la respuesta está en alguno de estos libros, seguramente en la planta 54, donde se guardan los registros de acceso a Terra Ferma.
-!Genial¡ Lléveme hasta allí.
Al anciano, se le dibujo una sonrisa de oreja a oreja en la cara y con gran energía estiro su brazo hasta Tomás y le dijo:
-Sera un placer, pero antes, ayuda a ponerse de pie a este viejo.
Tomás se levanto de su silla y se acerco al anciano y cuando le dio la mano, un escalofrío recorrió su espalda hasta su cerebro y después nada....... Solo oscuridad.

Capitulo 13-Receptor

Un hombre mayor, de unos 70 años caminaba por la playa, contemplando las olas, escuchando el rugido del mar, en paz y serenidad.
Vestía un traje elegante, con percha de hombre de ciencia, ya que llevaba una bata blanca que lo cubría desde los hombros hasta un poco por debajo de las rodillas.
Claramente no era un vestuario adecuado para la playa, pero al anciano no parecía importarle.
De repente, cubierto prácticamente por la arena vio la silueta de un pequeño avión de papel.
Se acerco a él y lo recogió del suelo, lo deshizo y comprobó lo que sospechaba; Había un mensaje escrito.

Solo aquellos que se atrevan a ir demasiado lejos descubrirán lo lejos que pueden llegar.

El anciano soltó una leve sonrisa, su significado era evidente para él, sabía que solo era cuestión de tiempo que su promesa se cumpliera.

Capitulo 12-El Plan

Sonó el timbre de la puerta, Usutu se sobresaltó, no esperaba a nadie en aquel momento.
Cuando abrió la puerta vio a una mujer alta y hermosa, vestida de negro, con unos absorbentes ojos azules.
-Buenas noches señor Bangali, soy Elena Reyes, directora de seguridad de Genimus, ¿Le importaría que entrase? Necesito su ayuda.
En ese momento esa extraña mujer le enseño su identificación a Usutu, lo que decía era cierto.
-Claro, además puede responderme a algunas preguntas que tengo.
Elena mostro una leve sonrisa en su rostro, y entro en la casa.
Usutu le ofreció un refresco pero ella lo rechazo, se sentó en el sofá de la salita y empezó a hablar:
-Supongo que se habrá dado cuenta de que el sistema ha baneado a todos los usuarios hace exactamente 2 horas.
-Si por supuesto, pero mire, yo fui uno de los primeros clientes de su empresa, y nada parecido a este incidente ha sucedido jamás.
-Claro, porque es imposible que suceda, si todos los usuarios se desconectan al mismo tiempo y nadie se conecta en menos de 3 horas, el sistema se derrumba y desaparecerá.
-¿Me está diciendo que en una hora, ya no habrá nada?
-Esa es precisamente la razón por la que he venido a verle, vera hay alguien conectado que no aparece en los registros y si El Demiurgo llega a alcanzarle, estaremos en un serio problema.
-Espere ¿Cómo es posible que alguien esté conectado sin que haya ningún rastro de él en el programa?
Elena se puso nerviosa, ese hombre estaba haciendo las preguntas correctas durante toda la conversación, iba a ser más difícil de lo que pensaba convencerlo de aquello que necesitaba que hiciera.
-Ahora eso no importa, lo que sí es relevante es que en cuanto el sistema se reinicie tendrá que hacer todo lo que le diga.
-Supongo que quiere que impida que Él lo mate ¿no?
-No exactamente, escuche con atención.

Capitulo 11-Atrapado

Tomás se asusto lo suficiente como para provocarse un infarto. El miedo se extendía por todo su cuerpo, cervándose en sus extremidades, ahogándolo en una angustia imparable.
La textura de la hierba acariciaba su rostro, provocando un hormigueo picante en sus mejillas, irritando su conciencia y a su vez, obligándolo a levantarse.
Ante él se alzaba una imponente puerta de madera, de unos 4 metros de altura, antigua, posiblemente de unos siglos de antigüedad, característica de las catedrales góticas.
El aire de aquel lugar le asfixiaba lo suficiente para reducir su visión solo ante aquella portezuela.
Imprevisiblemente las bisagras de aquella gigantesca entrada empezaron a chirriar y un haz de luz empezó a aparecer en el centro de la puerta.
Tomás, soportando sus nauseas incipientes, se coló por esa randija y se introdujo en el interior de la luz.