miércoles

Capitulo 11-Atrapado

Tomás se asusto lo suficiente como para provocarse un infarto. El miedo se extendía por todo su cuerpo, cervándose en sus extremidades, ahogándolo en una angustia imparable.
La textura de la hierba acariciaba su rostro, provocando un hormigueo picante en sus mejillas, irritando su conciencia y a su vez, obligándolo a levantarse.
Ante él se alzaba una imponente puerta de madera, de unos 4 metros de altura, antigua, posiblemente de unos siglos de antigüedad, característica de las catedrales góticas.
El aire de aquel lugar le asfixiaba lo suficiente para reducir su visión solo ante aquella portezuela.
Imprevisiblemente las bisagras de aquella gigantesca entrada empezaron a chirriar y un haz de luz empezó a aparecer en el centro de la puerta.
Tomás, soportando sus nauseas incipientes, se coló por esa randija y se introdujo en el interior de la luz.

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