Sonó el timbre de la puerta, Usutu se sobresaltó, no esperaba a nadie en aquel momento.
Cuando abrió la puerta vio a una mujer alta y hermosa, vestida de negro, con unos absorbentes ojos azules.
-Buenas noches señor Bangali, soy Elena Reyes, directora de seguridad de Genimus, ¿Le importaría que entrase? Necesito su ayuda.
En ese momento esa extraña mujer le enseño su identificación a Usutu, lo que decía era cierto.
-Claro, además puede responderme a algunas preguntas que tengo.
Elena mostro una leve sonrisa en su rostro, y entro en la casa.
Usutu le ofreció un refresco pero ella lo rechazo, se sentó en el sofá de la salita y empezó a hablar:
-Supongo que se habrá dado cuenta de que el sistema ha baneado a todos los usuarios hace exactamente 2 horas.
-Si por supuesto, pero mire, yo fui uno de los primeros clientes de su empresa, y nada parecido a este incidente ha sucedido jamás.
-Claro, porque es imposible que suceda, si todos los usuarios se desconectan al mismo tiempo y nadie se conecta en menos de 3 horas, el sistema se derrumba y desaparecerá.
-¿Me está diciendo que en una hora, ya no habrá nada?
-Esa es precisamente la razón por la que he venido a verle, vera hay alguien conectado que no aparece en los registros y si El Demiurgo llega a alcanzarle, estaremos en un serio problema.
-Espere ¿Cómo es posible que alguien esté conectado sin que haya ningún rastro de él en el programa?
Elena se puso nerviosa, ese hombre estaba haciendo las preguntas correctas durante toda la conversación, iba a ser más difícil de lo que pensaba convencerlo de aquello que necesitaba que hiciera.
-Ahora eso no importa, lo que sí es relevante es que en cuanto el sistema se reinicie tendrá que hacer todo lo que le diga.
-Supongo que quiere que impida que Él lo mate ¿no?
-No exactamente, escuche con atención.
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