Tomás no entendía nada, hace una hora el estaba tranquilamente tumbado en su cama, y ahora una inmensa biblioteca aparecía ante él.
Había oído hablar de grandes y majestuosas bibliotecas como la de Alejandría, pero aquella superaba su imaginación.
Miles y miles de estanterías ocupaban la mayor parte de la estancia, todas ellas completas de libros de todos los tamaños, colores y formas.
Por los pasillos adyacentes, estaban muchas maquetas representativas de modelos como el heliocéntrico, el del cuerpo humano, una representación de las capas en las que está compuesta la tierra, Planos inclinados y a lo lejos, cubriendo las paredes, cuadros famosos de la historia de la humanidad: La Ultima Cena, La Mona Lisa, La incredulidad de Santo Tomás.......
Al fondo de la habitación, una hermosa escalera de caracol, hecha de madera se levantaba del suelo hasta el piso de arriba.
Tomás pensó que esa escalera era su billete de salida, ya que la gran portezuela, lamentablemente era imposible de volver a abrir.
Empezó a correr hacia el primer escalón hasta que súbitamente, Tomás escucho:
-Yo no subiría por aquí muchacho, si quieres salir.
Un anciano decrepito bajaba por los escalones, vestía una túnica negra preciosa, casi sacada de una película de romanos.
-¿Cómo és posible que no estés desconectado?
-¿Perdón?
El anciano bajo de las escaleras y le hizo una señal a Tomas para que le siguiera a un escritorio cercano, dada su apariencia parecía una réplica exacta del escritorio Roosevelt.
El anciano se sentó y le dijo a Tomás que le acompañara.
-Muy bien hijo, quiero que me digas como escapaste a la expulsión masiva del sistema.
-Mire señor, no sé de qué está hablando, yo solo encontré por casualidad unas gafas de sol y.......
-AH¡¡¡ Vaya, tenemos un novato jajaja, tranquilo amigo, este lugar puede asustar al principio si no te han
entrenado en ninguna academia de Genimus.
-Espere, ¿Ha dicho Genimus?
-Sí, veo que conoces la empresa, es la responsable de este lugar, lo creo ella.
-Y ¿Que es este lugar?
-Un lugar seguro, mira esta biblioteca por ejemplo, está diseñada para albergar toda la información humana posible: Científica, Religiosa, Metafísica........ Y solo aquellos que dispongan de las gafas holográficas y de la autorización de Genimus pueden entrar aquí.
-Pero yo no tengo ninguna autorización.
-Eso mismo estaba pensando yo, he vivido mucho tiempo aquí y no había conocido a nadie que no le afectaran las reglas del sistema.
-Escuche, ahora eso a mí me da igual, solo quiero salir de aquí y volver a mi casa.
-Me temo que no puedo ayudarte, yo solo soy el Bibliotecario, no puedo abrir esa puerta desde hace 3 horas, hace un rato me pareció oír unas pisadas y aquí estas.
-Si es el Bibliotecario porque no puede marcharse, no tiene la llave de la puerta o no conoce otra salida.
-En esta Biblioteca ahora no hay salida, solo entrada.
Tomás dio un fuerte golpe con la palma de su mano en la mesa, asustando al viejo.
-!!!Pero tiene que haber una forma¡¡¡
-Sinceramente no hay ninguna, Bienvenido a Terra Ferma.
Para Tomás este hombre no era lo que parecía, si lo hubiera visto por la calle jamás pensaría que fuera un Bibliotecario, y después de lo que paso en la cafetería y a donde había llegado por culpa de las malditas gafas de sol mágicas, no estaba de humor para aceptar bienvenidas.
-¿Terra Ferma? ¿Así se llama la Biblioteca?
-No, la Biblioteca solo es una pequeña parte de ella, y si quiere volver a casa va a necesitar mucho más que abrir esa puerta.
-¿Que tengo que hacer?
-No lo sé, pero supongo que la respuesta está en alguno de estos libros, seguramente en la planta 54, donde se guardan los registros de acceso a Terra Ferma.
-!Genial¡ Lléveme hasta allí.
Al anciano, se le dibujo una sonrisa de oreja a oreja en la cara y con gran energía estiro su brazo hasta Tomás y le dijo:
-Sera un placer, pero antes, ayuda a ponerse de pie a este viejo.
Tomás se levanto de su silla y se acerco al anciano y cuando le dio la mano, un escalofrío recorrió su espalda hasta su cerebro y después nada....... Solo oscuridad.
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