lunes

Capitulo 9-Online.

Tomás llamo al timbre de la puerta, esperando que su compañero de piso estuviera en casa, no era la primera vez que se olvidaba las llaves.
Se oyeron unas pisadas y la puerta se abrió:
-Hola Tomi, cuéntame que tal la entrevista.
-No hay nada que contar Fran.
Tomás entro en casa, lanzando su chaqueta sobre una de las sillas del comedor, intentando dar las menos explicaciones posibles.
-¿No te han cogido no?
-No, ya te he dicho que yo no valgo para ese tipo de trabajos.
-!Pero si eres el mejor ingeniero que he conocido¡
-Al parecer eso no basta si te gustan las peonzas.
-¿Perdón?
-Nada, olvídalo, hoy no voy a cenar nada, me voy a acostar ya.
De acuerdo, lo entiendo pero mañana quiero ver como disfrutas de los dibujos animados nada más levantarte.
-Hecho.
Tomás se dio la vuelta y entro en su cuarto nada mas decir eso y cerro la puerta.
Había algo que desde que conoció a esa mujer en la cafetería le volvía loco, había pasado todo el día deambulando por la ciudad, pensando en ello hasta que se hizo de noche.
Resultaba que su móvil después de dejárselo a esa extraña no registraba haber hecho ninguna llamada en todo el día, y sabía que no había borrado el registro de llamadas, ni ella tampoco, no le hubiera dado tiempo.
Entonces ¿Para qué quería su móvil?, no lo había utilizado tampoco para mandar algún mensaje.
Tomás se obligo a tranquilizarse, en menos de 24 horas había perdido una gran oportunidad, tal vez la única de su vida para poder trabajar en una empresa como Geminus.
Y casualmente ese mismo día se había obsesionado con el comportamiento de una mujer extraña, estaba claro que estaba obsesionado con esa llamada fantasma para no hacer frente al fracaso de hoy.
En ese momento Tomás se acostó sobre su cama y saco del bolsillo de su camisa las gafas de sol de la mujer.
Eran bastante particulares, no solo por el color verdoso de sus cristales sino también porque no tenían escrito el nombre de ninguna marca.
Tomás se las puso y justo cuando la montura de las gafas toco su piel, los cristales empezaron a brillar, con un color verde intenso, que rápidamente paso a un rojo deslumbrante, para segundos después volver a cambiarse al verde.
Esta serie de colores se sucedió durante unos 40 segundos: Verde-Rojo-Verde-Verde-Rojo.
Tuvo un efecto hipnotizador sobre la mente de Tomás que le condujo a un profundo sueño.

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