Olivia regresó a su casa, Samuel la había llamado 20 veces suplicándole que volviera a casa, que tenía una sorpresa.
Fue hasta la habitación de Tomás y vio a su marido inclinado sobre un niño, que dormía en la cama de su hijo.
-Samuel ¿Quién es ese niño?
-Es nuestro Tomás querida, he conseguido recuperar a nuestro hijo.
Olivia no podía creerselo, ese chaval era completamente distinto a Tomás.
-No te entiendo.
-¿Recuerdas al Tomás que te enseñé en aquel monitor?
-Por supuesto.
-Pues era una copia exacta de nuestro hijo, prácticamente son la misma persona y he conseguido introducir su mente en el cuerpo de este chico.
-¿Cómo lo has hecho?
-Tranquila, estaba muerto, recuperé su cuerpo del depósito, pero ahora es nuestro Tomás.
Olivia se sentó en el borde de la cama y vio como aquel chico abría sus ojos verdes y decía:
-¿Mamá?
-¡Sí, oh mi pequeño, mi pequeño!
Samuel separó los brazos de su mujer de Tomás, y se la llevó afuera de la habitación.
-Amor mío, ahora Tomás no conserva ningún recuerdo de lo ocurrido, ni siquiera sobre el campeonato de ajedrez.
-Es mejor así Samuel, empezaremos de 0 con el.
-Olivia, he conseguido que incineraran los restos que quedaban de Tomás bajo el más absoluto secreto, ahora todo ya ha terminado.
Olivia abrazó a su marido y volvió a la habitación de su hijo, y lo estuvo abrazando y acariciando durante el resto del día, embriagada por la felicidad.
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