Tomás sufrió una catársis en el momento que activó el Dispositivo.
Un torrente de imágenes y recuerdos cruzó a una velocidad vertiginosa por su neocórtex.
Recuerdos de su vida, momentos que había olvidado o incluso, que no había presenciado.
Cómo su padre le enseñó su Biblioteca, cómo murió en la explosión, junto a sus compañeros del equipo de ajedrez en la Rosa Azul.
Cómo su padre se obsesionó con recuperarle y cómo secuestró el alma del Demiurgo en Terra Ferma, para salvarle de las garras de la muerte.
Todo se le mostró, todo lo comprendió.
Despues se hallaba sentado en el borde del pico de una pirámide maya, mientras una sangrienta batalla sucedía a sus pies, una batalla entre los Nephilim y los humanos.
En ese momento una mano áspera y enorme le tocó el hombro, y Tomás al darse la vuelta se asustó muchísimo.
Un gran ser humanoide, de piel azulada y cráneo expandido, le miraba.
Estaba vestido con una hermosa túnica de colores, como si fuera el vestido de un arco iris.
-Te estaba esperando.
Tomás se levantó y se situó enfrente de este ser, mirándole fijamente a sus enormes ojos granates.
-¿Quién eres?
Un Nephilim ¿No?
El ser sonrió:
-Nuestro pueblo ha tenido muchos nombres a lo largo del tiempo, Nephilim, Elegidos, Alienígenas, La Primera Gente, El Eslabón Perdido....
-Entonces la historia que nos contó el Adivino es cierta.
-Adrián no os contó toda la verdad, las partes que te faltan por saber fueron reveladas a una mujer.
-Seguro que esa mujer es Elena, ¿A que es una Nephilim?
La criatura se mantuvo impasible al oir ese comentario, evidentemente no compartía el mismo sentido del humor que Tomás.
-Tomás, entiendo la mayor parte del Devenir que ha sufrido la humanidad desde La Purga, básicamente os habíais condenado a la extinción vosotros mismos con vuestras acciones.
Conquistas, esclavitud, crueldad, guerras. Sólo pueden tener una consecuencia posible:
Muerte.
Nunca comprendisteis la verdad acerca del universo en el que habitais.
Tomás de repente se vió envuelto en la oscuridad del espacio, y junto a ese ser recorrían a una velocidad vertiginosa, sistemas solares, nebulosas y galaxias.
Mostándose en los ojos de Tomás hasta el último extremo de la realidad.
-Todo está conectado, el universo en su totalidad está formado de energía, energía que siguiendo las leyes universales de la realidad se une, se complementa, formando lo que vosotros entendeis como materia.
Esta materia se organiza según patrones matemáticos establecidos, por la misma esencia de la energía universal que nos construye.
Entonces esta materia primigenia, llamada últimamente por vuestra especie como átomos, vuelve a juntarse de infinitas formas gracias a la imprevisibilidad del Caos, creando infinidad de mundos distintos.
Lo increible y lo más maravilloso de este proceso de creación es su inexistente diseño inteligente.
No es necesario ningún creador, ningún Dios antropomorfo.
Algo que los humanos siempre se obsesionaron por demostrar, negando e incluso condenando la verdad acerca de la realidad.
Pero nosotros lo sabíamos, e intentamos enseñároslo, pero estabais condenados por vuestras tradiciones y creencias irracionales.
No podíamos permitir que siguiérais aferradas a ellas, porque Tomás, la energía universal que hace Todo posible, es modulada por nuestros pensamientos, por nuestras ideas y deseos.
Cuando comprendemos ese Poder, somos capaces de crear un mundo bajo las leyes que deseamos que tenga.
Y vuestra naturaleza humana no está preparada para acceder a ese Poder, por eso La Purga era la única solución.
Pero ahora, teneis una nueva oportunidad para enmendar vuestros errores, una nueva oportunidad para volver a empezar.
Dicho esto el ser despareció y Tomás se derrumbó en el suelo de una calzada, estaba en el mundo real, ya casi había olvidado su olor, su tacto de realidad en sus poros.
Empezó a correr por una avenida para intentar encontrar a alguien más, hasta que se topó con un gran cristal que atravesaba la ciudad donde antes había sido ingeniero.
Al otro lado del cristal se mostraba el desierto de Terra Ferma.
Y en el centro del muro transparente, Tomás vio su antiguo cuerpo con vida, era El Demiurgo.
-Tomás, me alegro de volver a verte.
-Eres aquel anciano, el que empezó todo esto, entiendo por qué lo haces pero...
-¿Pero qué Tomás?
¿Vas a vengarte de mí?
-No, sólo quiero que sepas que lo comprendo.
-¿Lo comprendes?
¡Tú no entiendes nada! Fui yo al que le robaron su mente, su alma, su humanidad, es imposible que sepas lo que es eso, pero por otra parte ese calvario me ayudó a descubrir la verdad.
-Terra Nova no es una idea tuya, todo esto ya estaba predeterminado, sólo eres un peón más del destino, un hombre que cumple un papel pensado mucho antes de que tú nisiquiera existieras.
-Bueno Tomás, a mí nunca me trataron como un ser humano, si no como un virus informático que hay que eliminar, como un monstruo asesino.
Me dan igual los planes del universo, o el de los Nephilim, o el de nadie, sólo quiero que la humanidad obtenga lo que se merece, quiero que no vuelva a pasar algo parecido a lo que me paso a mí y a ti, un mundo justo.
Pero al final la recompensa sólo se obtiene con sangre, así que haré lo que sea para conseguirlo.
-No tiene por qué ser así, entiéndelo, ahora eso ya no importa, nada de lo que sabíamos o teníamos hasta este momento, importa.
Empezaremos de nuevo, tú y yo juntos.
Realidad y Sueños, unidos en Uno.
Ese mundo utópico es posible, sin derramar sangre, simplemente con el amor y la esperanza.
El Demiurgo escuchó atentamente a Tomás, y fue cautivado por sus palabras.
El cristal desapareció y volvieron los 2 al momento más importante de sus vidas.
El Demiurgo le estaba dando la mano a Samuel Campos y Tomás estaba gritando y agitando la verja negra dónde una vez fue encerrado el Demiurgo, dentro de Terra Ferma.
-Hola hijo, no tienes por qué escucharle, ahora puede ser distinto, ven conmigo, te entregaré el Poder de los Dioses.
Tomás alzó la voz.
-No le escuches, mi padre se equivocó, no dejes que repita el mismo error, no te vayas con el.
Arregla todo esto.
-Tomás se equivoca hijo, pero tiene razón en que cometí un error, por eso debes acompañarme, te ayudaré a obtener tu deseo, llevas mucho esperando este momento, no desfallezcas al final.
El Demiurgo dudó, quería más que nada lo que Samuel Campos le ofrecía, pero a lo mejor Tomás tenía razón, podía crearse un mundo mejor sin sangre, sin Poder Absoluto, pero con amor, con esperanza.
-Demiurgo, escúchame, dejalo marchar, dame la mano, siendo Uno derrotaremos a nuestro enemigo, al padre que me engañó, al hombre que te encerró.
Unámonos, seamos los hermanos ahora, que nunca fuimos.
Samuel se asustó, El de verdad lo estaba escuchando, parecía convencido.
-No lo hagas hijo, no me decepciones, obten tus deseos, renuncia a todo lo demás, te lo mereces.
Al Demiurgo se le helaba la sangre con solo ver y escuchar a ese hombre, así que obligado por sus instintos se acercó a la oreja de Samuel Campos, y susurró:
-Sólo aquellos que renuncian a ir demasiado lejos, descubren lo lejos que pueden llegar.
Sacó un cuchillo de su cintura y le apuñaló repetidas veces en el pecho hasta que su cuerpo se deslizó hacia el suelo.
El Demiurgo con la mano ensangrentada, estrechó la de Tomás, confiando en su visión conjunta de un Nuevo Mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario