Una ciudad se alzaba ante el horizonte.
Su construcción comenzó en el momento en el que nuestro universo desapareció tal y como es, ahora el planeta se había restablecido como un lugar totalmente virgen, pintado de verde y de vida.
Valles majestuosos y desiertos amarillos, junto con extensos océanos azules cubrían la superficie de los continentes, además de la nieve que tapaba las zonas más alejadas del centro de la Tierra.
La evolución empezó también a desarrollarse con mayor rapidez, la mayor parte de la fauna y la flora, que había sido erradicada o sometida por los humanos de antaño, se encontró libre para desarrollarse en este Nuevo Mundo.
La atmósfera no padecía ningún daño, dotando de estabilidad al clima del planeta, mucho menos salvaje pero más efectivo que nunca sobre la Tierra.
Los seres humanos habían sobrevivido a la transformación del mundo, gracias a que la mayor parte estaba soñando en Terra Ferma, esperando la liberación que llegó de la forma más inesperada.
Habían bautizado su planeta de nuevo, ahora se llamaba Terra Nova.
Terra Nova era un símbolo de esperanza, una nueva oportunidad de empezar de nuevo para la humanidad, evitando repetir los mismos errores del pasado.
Todas las anteriores formas de organizarse habían desaparecido: La política, La religión, la economía capitalista.....
Ahora se utilizaba un sistema económico únicamente centrado, en los recursos del planeta para sobrevivir, en la forma de producirlos, transportarlos y almacenarlos sin dañar a la naturaleza.
El desarrollo sostenible era una ley indiscutible, las fuentes de energía debían ser todas renovables y limpias.
La producción de alimentos y bienes útiles para la humanidad seguía esta misma filosofía, ninguna persona se quedaría sin alimento, refugio o cualquier otra cosa que necesitara.
La globalización era un concepto altruista en Terra Nova, todos los seres humanos trabajando juntos por un presente y futuro idílico.
La tecnología hizo posible todo esto, se desarrolló espectacularmente en los 34 años de vida del Nuevo Mundo.
No había ningún concepto político de estado o nación, los hombres construyeron ciudades de forma circular interconectadas entre si, con una infrestructura de transporte que antaño no se habrían atrevido ni a imaginar.
Estas ciudades funcionaban como un gigantesco organismo, donde cada ciudad-célula trabajaba en conjunto por el bienestar global, sin ningún centro de poder, todas se necesitaban en el mismo grado de importancia, ninguna estaba por encima de otra.
En la parte de la montaña arbolada, donde se podía divisar toda la 1ª ciudad de Terra Nova en construirse, estaba sentado Tomás en la hierba, cuando Adrián apareció entre los árboles y se acercó a él:
-Ya he hecho lo que me pediste, el niño tiene la cajita.
-Gracias Adrián, no olvidaré este favor.
-¿Cómo sabes que se la dará?
-Bueno, simplemente lo sé.
Adrián esbozó una sonrisa y desapareció entre los arboles.
Tomás observó la vida de la ciudad durante un tiempo, despues El Demiurgo apareció a su lado:
-¿Puedo acompañarte?
-Claro, siéntate aquí.
El Demiurgo accedió y acompañó a Tomás.
-Supongo que has venido por el niño.
-Exacto, me hace gracia, no concuerda con tu filosofía Tomás.
-¿De verdad?
-Se que aun intentas demostrar que me equivoco.
-Te equivocas.
-¿De verdad?
Este mundo es igual al que tuvieron los Nephilim, una ilusión de progreso, de utopía.
Pero sólo es cuestión de tiempo para que el hombre descubra de nuevo su naturaleza violenta.
Y cuando eso ocurra volverán el odio, la envidia, la sangre, la corrupción y las guerras; Siempre acaba igual.
-No te creo.
-Tomás, todo eso ya ha sucedido antes.
-Pero la pregunta aun persiste amigo mío
¿Volverá a suceder?
-Por supuesto que volverá a suceder, y por tu culpa Tomás.
Yo imaginé un mundo sin limitaciones, pero tú has hecho posible que la muerte, el dolor y el miedo aun invadan a los hombres, y nunca serán libres con ellos.
-Yo no creo que sea así, necesitamos el sufrimiento, limitaciones naturales, para que podamos aprender.
-¿Aprender el qué?
-Aprender a escuchar.
Escuchar lo que el mundo nos dice, lo que debemos hacer y lo que nos está prohibido.
-No pienso aceptar eso mucho más tiempo Tomás, tu no deberías vivir aquí para siempre.
-Ya no somos como ellos, a mí me encantaría poder envejecer, morir, pero como somos los creadores de este mundo, no se nos está permitido.
-Tranquilo, muy pronto, un día de estos, encontraré algún resquicio que me permita matarte, así el hombre será omnipotente.
Tomás sonrió, a lo mejor encontraba la manera de matarlo, pero le pareció imposible, el mundo necesita a la realidad aunque los sueños quieran que desaparezca.
-Bueno, cuando encuentres la forma, ya sabrás donde encontrarme.
-Ha sido un placer hablar contigo Tomás.
-Contigo tambien.
Dicho esto el Demiurgo se alejó de Tomás, junto al rugido del viento.
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