lunes

Capitulo 32-Épsilon

Elena y Tomás detuvieron sus caballos en un establo cerca de la ciudad, allí los cuidarían hasta que volvieran a reclamarlos.
La entrada a la ciudad de Épsilon estaba desierta.
Sólo se podían ver calles desiertas y edificios abandonados, a parte de unos cuantos silbidos, producidos por el impacto del viento sobre los cristales de las ventanas.
La ciudad fantasma llevaba sólo unos cuantos días abandonada, únicamente quedaban los dueños del establo y algunos okupas que aprovecharon esta situación.
Tomás se situó durante todo el tiempo detrás de Elena, no quería perderla de vista en ningún momento.
-Nos alojaremos en aquel hotel de allí esta noche.
-¿Cómo? Tenéis hoteles en Terra Ferma, no lo entiendo, todo ésto realmente es un sueño.
-Claro que es un sueño Tomás, pero piensa en este lugar como un videojuego, la primera vez que te conectas eres un extraño sin hogar, y poco a poco te vas ganando una casa, un coche, un trabajo.
-Y los hoteles es donde ¨guardas la partida¨ por así decirlo.
-Si, puedes desconectarte donde quieras y si estás registrado en un hotel, cuando vuelves a conectarte, aparecerás de nuevo en tu habitación.
-Me parece que deberíais haber hecho eso desde el principio.
-Más vale tarde que nunca.
Elena estaba contenta, Tomás estaba empezando a relajarse, tal vez con el tiempo pudiera llegar a fiarse realmente de ella.
Delante de ellos, en medio de la antigua carretera principal de la ciudad, yacía el cuerpo de un hombre.
Estaba vestido con un mono gris, claramente formaba parte de la vestimenta de un preso.
Tomás se acercó al cuerpo con rapidez pero Elena lo detuvo con fuerza.
-Espera, no tan rápido.
-¡Ése hombre está herido, necesita nuestra ayuda.!
-Recuerdas lo que te pasó la última vez que ayudaste a una persona.
Ella tenía razón, podía ser una trampa igual que la planeada por El Demiurgo.
Elena en lugar de Tomás se acercó al cuerpo.
Se inclinó y le dio la vuelta, estaba muerto.
De repente Tomás sintió un fuerte impacto en su cabeza, cayó al suelo siendo incapaz de controlar sus piernas.
Elena se acercó corriendo al hombre que había golpeado a Tomás, una especie de guarda de prisión, que recogió a Tomás del suelo y lo utilizó como escudo humano, amenazándole con un cuchillo.
Elena desenfundó el arma y apuntó al guarda:
-Suéltelo.
El guarda empezó a hablar en una lengua extraña, una que Elena no comprendía.
Entonces a Elena se le ocurrió una manera de solucionar esta situación, movió el cañón de su arma y disparó en el pecho a Tomás.
Su cuerpo cayó al suelo y mientras se regeneraba, Elena redujo al guarda.
Pero el cuerpo que yacía en la calle desapareció en ese momento, junto al guarda que había placado Elena.
Tomás se levantó del suelo con un ardor de estómago insoportable:
-La próxima vez, avísame antes de pegarme 2 tiros.
-Lo siento, no podía hacer nada que asustara a ese tipo.
-No podía matarme, además no se habría enterado, era ruso.
-¿Ruso?
-Si, hace unos años tuve que supervisar la contrucción de un puente en Moscú, así que chapurreo un poco el idioma.
-Vaya, pues parece que nuestros amigos rusos se han desconectado.
-Sí, y lo más probable es que no vuelvan.
Elena sonrió:
-Te has dado cuenta que eran de una cárcel.
Tomás asintió, y Elena se dirigió hacia la entrada del hotel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario