jueves

Capitulo 28-¿En Quién Confiamos?

Elena estaba agotada, el calor sofocante del desierto iba aumentando con el paso del tiempo, y sólo la sombra que proyectaban los caballos que había atado en una roca cerca de la Biblioteca le aliviaban la presión de la temperatura.
Bebió de su cantimplora, lo que le refrescó la garganta y también los dolorosos recuerdos de la muerte de su antiguo informador.
Cuando estaba cerrando el tapón de la cantimplora vio a Usutu y Tomás caminando hacia ella, el primero tenía una expresión de alivio en su rostro y el segundo, no dejaba de tocarse la espalda con cara de agobio.
-La hemos encontrado.
-¿Tenéis la brújula?
-Espera, tienes muchos cortes abiertos en la cara y magulladuras en los brazos.
-Estoy bien Usutu, déjame verla.
Usutu sacó la brújula de su bolsillo y se la entregó a Elena.
-Llevo mucho tiempo intentando encontrarla, parece que tu reputación es cierta o incluso te minusvalora, amigo mío.
-En realidad, sin Tomás no hubiera podido recogerla.
Elena giró su cabeza en dirección a Tomás y sin previo aviso Tomás sacó rápidamente de la cintura de Usutu la pistola que escondía allí.
La cargó y apuntó con ella a la cabeza de Elena.
-¡Tomás, qué estás haciendo!
-¡Ésta mujer me engañó, me trajo aquí y ahora estoy atrapado en esta mierda de sueño, pero si eso no fuera poco ahora resulta que por su culpa Usutu, mataron a tu equipo, te secuestraron y a mí me dispararon.!
¿Y para qué?
¡Por una maldita brújula!
-Tomás si le disparas, morirá y si mueres en Terra Ferma ya nunca podrás volver.
Elena se mantuvo impasible, mirando con una seneridad muy extraña a Tomás en su situación.
-Tomás, entiendo que me culpes de todo lo que te ha pasado y en parte soy culpable de muchos de tus problemas pero no he venido aquí a perjudicarte de ningún modo, si no a ayudarte.
Los ojos azules de Elena se clavaron en la conciencia de Tomás, parecía que no le estaba mintiendo pero eso fue precisamente lo que pensó Tomás cuando la conoció en la cafetería.
Usutu tensó sus músculos confiando en estar preparado para placar a Tomás si  finalmente decidía apretar el gatillo pero esperó confiando en que no lo hiciera.
-¿Ayudarme a qué?
-A escapar de Terra Ferma.
Tomás volvió a dudar de sus intenciones ¿Estaba siendo sincera o intentaba volver a engañarlo?
-Tomás, si quieres dispararme, dispara, pero te prometo que si lo haces nunca podrás salir de aquí.
La pistola empezó a temblar debido a que el brazo de Tomás se tensionaba cada vez más hasta que con resignamiento e inseguridad, Tomás bajó el arma y dejó de apuntar a Elena.
Usutu le arrebató el arma de las manos, y en cuestión de segundos descargó todas las balas, incluída la de la recamara.
Tomás se dió la vuelta y caminó unos cuantos metros hasta que se sentó en la arena.
Usutu con un gran enfado le dijo a Elena:
-¿Por qué quieres ayudarlo?
-Porque ése hombre és el único que puede reparar Terra Ferma, además si seguimos la dirección que marca esta brújula llegaremos al Ágora de Gea.
-¿Estás segura de eso? El Ágora de Gea es sólo un mito.
-Es real Usutu, y es nuestra última esperanza de salvar Terra Ferma y la puerta de salida para Tomás de este lugar.
-Y supongo que lo mismo que tiene que hacer Tomás allí para salvar Terra Ferma lo llevará de vuelta al mundo real.
-Eso creo, además es el único que puede hacerlo, no hay nadie más que sea exento de las reglas del programa y eso lo hace especial y muy, muy importante.
-No creo que él lo entienda así.
-Por el bien de todos nosotros, espero que con el tiempo lo haga.
Tomás se encontraba desvalido, hace poco casi dispara a una mujer, se había dejado llevar por la ira y el miedo y casi comete un grave error.
Usutu se acercó a él y le dijo:
-Quiero que me prometas que no harás ninguna locura a partir de ahora.
-Tranquilo, te lo prometo.
-Bien, ahora subirás a uno de esos caballos y acompañarás a Elena hasta la ciudad más cercana, nos veremos allí.
-¿Te desconectas?
-Aunque no te lo creas, tengo una vida en el mundo real.
Usutu desapareció delante de Tomás, y confiando en su nuevo amigo se acercó al caballo que le ofrecía Elena y se subió a él.

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