El señor López se dispuso a llamar a la puerta del despacho del nuevo propietario de la compañía.
Llevaba trabajando allí desde la fundación de Genimus y tener un nuevo jefe distinto del viejo Campos no le hacía ninguna gracia.
Dos golpes secos en la madera de esa puerta provocaron un sonido que ya había oído antes:
-Pase por favor.
El señor López entró en el despacho.
-¿Quería usted verme señor?
-¡Ah López, si, siéntese por favor!.
Obedeció la orden y se sentó frente al escritorio de Tomás Campos.
-Perdone mi impertinencia, pero se me hace muy extraño estar de nuevo frente a usted en esta situación.
-¿Se refiere al hecho de que hace poco me hizo usted una entrevista para la vacante de jefe de ingenieros no?
-Exactamente, aún me pregunto cómo es posible que eligiera la peonza, quiero decir que todos sabemos que para Genimus la moneda es el símbolo que se utiliza para representar el precio que pagamos por nuestros sueños.
-Bueno el estrés nos pasa malas facturas a todos.
López no daba crédito, ese hombre no era la misma persona que había entrevistado hace poco, irradiaba una seguridad y confianza en sí mismo fuera de lo común.
Pero no tenía medios para sospechar la verdad, la verdad de que detrás de esos ojos que le miraban fijamente se escondía El Demiurgo.
-Bueno López como sospechará le he mandado venir aquí porque sé que es nuestro mejor hombre en los asuntos internacionales que realiza Genimus.
-Se lo agradezco señor pero sólo hago mi trabajo.
-¡No sea modesto López!. Reconózcalo, le necesito concentrado y consciente de sus capacidades diplomáticas.
-¿Qué quiere que haga señor?
-Quiero que utilice sus contactos que tiene en China y mueva los hilos para conseguir que el gobierno nos dé autorización para entrar en la Ciudad Prohibida.
-Pero señor, el gobierno chino sigue una política cerrada en temas internacionales debido a su régimen comunista, no creo que nos abran de ningún modo las puertas de la Ciudad Prohibida.
-Señor López, corríjame si me equivoco pero ¿No es si no a la presencia de Genimus en su país el modo por el que han aumentado su I+D+i un 40% superando por primera vez a sus vecinos japoneses?
-Sí, es correcto señor.
-¿Y no es gracias a Terra Ferma el motivo por el que sus ideas y proyectos secretos no puedan ser intervenidos por algún otro país competidor debido a que utilizan nuestro programa a prueba de ladrones de información?
-Sí, es correcto señor.
-Bueno entonces no creo que con estos argumentos nos pongan muchas trabas en nuestra operación de la Ciudad Prohibida.
-¿Qué es exactamente lo que necesitamos de ese lugar señor?
-Lo único que puedo decirle ahora López es que allí se encuentra la respuesta que necesitamos para impedir que Terra Ferma desaparezca.
López volvió a quedar sorprendido al escuchar a su nuevo jefe, no llevaba ni un día como dueño de la empresa y ya sabía la forma de resolver la crisis que actualmente estaban padeciendo.
-Me pondré en ello enseguida señor.
El Demiurgo observó como el señor López salía de su nuevo despacho con energía, estaba feliz por primera vez en mucho tiempo, todo estaba saliendo según lo previsto.
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