domingo

Capitulo 21-El Viaje

Tomás se quedó con la boca abierta, la mujer que le había salvado de esos locos de la caravana acababa de desaparecer delante de él.
Intentó buscarla con la mirada moviendo su cabeza en todas direcciones pero lo único que llegó a ver fue a un hombre afroamericano, vestido de soldado registrando uno de los cadáveres.
-¡Oye! ¿Qué ha pasado? Esa mujer acaba de esfumarse delante de mí.
Usutu, sin inmutarse volvió la cabeza hacia Tomás y le contestó:
-Tranquilo, se ha desconectado.
-¿Desconectado?
-Sí bueno, la señorita Reyes es una mujer muy ocupada.
Usutu en cuanto contestó a Tomás, dejó de registrar el cuerpo y empezó a buscar entre las bolsas que habían caído a la arena después del tiroteo.
Tomás se incorporó del suelo y se acercó a Usutu:
-Espera, ¿Cómo ha podido desconectarse?
-Tan sólo con pensarlo, las gafas holográficas reciben la orden y se desconectan, pero me temo que tú no puedes desconectarte como los demás.
A Tomás esas palabras se le clavaron en el pecho como un hierro incandescente, si era tan sencillo salir de esa pesadilla como tan sólo ordenándolo mentalmente,¿Por qué él no podía hacerlo?
-No lo entiendo, llevo intentando y deseando salir de aquí desde que me puse esas gafas y....
Usutu se acercó a Tomás de un modo amenazante y le enseñó un papel que acababa de encontrar en una mochila abandonada por sus antiguos captores:
-Amigo mío, podemos estar discutiendo durante todo el día las razones por las que no puedes despertar, pero ahora mismo lo único que importa es que me ayudes a volver a la Biblioteca.
-¿Por qué quieres que te lleve yo? En tu mapa mágico se puede ver exactamente donde está.
-Quiero que vengas conmigo porque te necesito.
-Ah de acuerdo, ahora soy tu compañero de viajes.
Usutu se estaba cabreando ante la ignorancia que demostraba Tomás sobre su relevancia en Terra Ferma, junto al poco agradecimiento que estaba mostrando por haberle salvado de esos hombres.
-No sé si te has dado cuenta pero ese hombre que yace muerto justo ahí, te disparó en la cabeza hace unos 15 minutos y todavía estas vivo.
-¿Me disparó? Yo solo sentí un golpe seco en mi cabeza, creía que solo me habían pegado.
-No chaval, deberías estar desconectado pero por lo visto las reglas de Genimus no se aplican a ti, por una razón que desconozco eres especial Tomás, y por eso necesito que me acompañes.
-De acuerdo, ire de excursión a la Biblioteca contigo si quieres, pero tengo una condición.
-¿Cuál?
-Que cuando lleguemos y hayas hecho lo que sabe Dios que quieras hacer, me prometas que me ayudarás a regresar a casa.
-Trato hecho.
Usutu y Tomás se estrecharon la mano con una cordialidad extraña para esa situación, y cuando hubieron recogido lo esencial que quedó de la caravana, marcharon rumbo a la Biblioteca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario